Pásame tu dieta

Alimentarse bien y sentirse a gusto.

Ya no hay vuelta a atrás

4 comentarios

He tomado una decisión y como todas las decisiones llega el momento en que tienes que defenderla ante quienes te rodean. Cada vez que alguien me pregunta por mi secreto y contesto que sigo una alimentación baja en hidratos de carbono se da (siempre y en el mismo orden) la siguiente reacción: – ¿No comes nada de hidratos?/ ¿Ni pan, ni pasta, ni nada?/ ¡Yo no podría, para desayunar necesito pan o cereales!

Desayuno tomate

Un desayuno de domingo sin pan.

Tenemos tan integrado en nuestros hábitos que hay que comer hidratos de carbono en el desayuno  para poder funcionar que no podemos imaginar arrancar la mañana sin ellos. Todas  las recomendaciones, hasta ahora, han dado una gran importancia a los hidratos de carbono como fuente de energía para el normal funcionamiento del organismo. Sin embargo, son cada vez más los estudios científicos que demuestran que no sólo no son imprescindibles sino que “deberíamos” prescindir de ellos (o reducirlos a ocasiones esporádicas) para lograr mantener el peso adecuado y mejores niveles de glucosa y colesterol en sangre.

Se observan estas tesis desde la dieta basada en la de los antiguos cazadores (dieta Paleolítica), hasta dietas muy conocidas que ya he nombrado como la Atkins, Dukan, De la Zona o incluso lo último que ha llegado a mis manos, y que ya dije que ando leyendo, El Método LOGI del Dr. Nicolai Worm (al que dedicaré una entrada entera porque resulta que mi sistema es casi calcado a este método, aunque he de decir que el libro en sí, o está mal  escrito o mal traducido, con lo que hay que leerlo con ciertos conocimientos previos para sacarle partido) y muchos otros autores, menos conocidos pero que llevan mucho tiempo alertando sobre el “fallo” de la dieta  conocida como equilibrada, que consiste en obtener entre el 50% y el 60% de las calorías necesarias diariamente desde  fuentes de hidratos de carbono. Todos ellos han demostrado una pérdida de peso corporal importante, rápida y mantenida con dieta baja en hidratos de carbono en sujetos que habían intentado todos los tipos de dietas equilibradas y bajas en grasas.

Existe un gran debate en los foros de nutrición en torno a este asunto: dietas bajas en grasas contra dietas bajas en hidratos de carbono. Por lo que voy leyendo me da la sensación de que no tardaremos mucho en ver cómo nos irán cambiando poco a poco las recomendaciones alimentarias hacia un mayor consumo de fruta, verdura y proteína, reduciendo drásticamente la ingesta de hidratos de carbono, sobre todo procesados. La evidencia se está imponiendo ante las ideas establecidas (que, por otra parte, hasta las propias asociaciones de nutricionistas reconocen; por ejemplo, en el consenso de la FESNAD-SEEDO que ya he comentado) que se han demostrado como inefectivas para conseguir reducir la tasa de obesidad en el “primer mundo”.

Con todo esto resulta fácil explicar los argumentos que me han llevado a mi nueva alimentación. Sin embargo comprendo que es difícil tomar la decisión de no comer de forma habitual todos esos alimentos que mentalmente estamos condicionados a “necesitar” y que además hay que reconocer que están ricos. Por cierto, están ricos porque los fabrican para que lo estén, es decir, la cantidad de azúcar y aditivos que contienen es la adecuada para causarnos la adicción que consigue que cuanto más comamos más queramos comer. El famoso anuncio de “cuando haces pop, no hay stop” de las conocidas papas fritas con nombre “pringoso”, viene de ese principio…y ellos lo saben.

Así que, comprendo que no es fácil vivir sin pan en la mañana, sin papas o pasta a mediodía o sin un buen bollo dulce en la tarde. Especialmente si no hay una razón poderosa para intentarlo. Sólo lo conseguirán quienes, como yo, hayan llegado al convencimiento de que el precio es muy alto, que esos productos no dan tanto gusto como daño nos hacen.

Aun sabiendo que me repito, que lo he dicho muchas veces en mi blog (que para eso es mío, digo yo..;)), MERECE LA PENA. Sólo quienes hemos sufrido (no entro en el debate de las razones de ese sufrimiento, que son muy complejas) por estar gordas/os y hemos luchado por no estarlo, fallando y fallando una y otra vez, sabemos que cuando decides que es tu momento, que tienes fuerzas para hacerlo, que todo lo demás lo tienes controlado y que lo vas a adoptar como una nueva forma de vida, merece la pena dedicar un mes a comer de una forma diferente, a ver qué pasa. Se dice que en veintiún días se consigue la adaptación a nuevos hábitos.

Puedo afirmar que se puede vivir con una ingesta mucho menor de hidratos de carbono. No sólo eso, se puede vivir mejor…

 

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Autor: Pásametudieta

Me llamo Rosi, he librado una batalla contra el sobrepeso y he ganado. En mi blog cuento mi experiencia por si puede ayudar a alguien. De paso hago acopio de información interesante sobre alimentación y la comparto bajo mi punto de vista. Todo el material original contenido en este blog pertenece a © 2013 pasametudieta.wordpress.com

4 pensamientos en “Ya no hay vuelta a atrás

  1. He empezado a seguir tu blog y me parece muy interesante. Ciertamente nuestros cuerpos estan tan acostumbrados a los hidratos que cuando decidimos dejarlos, podemos sufrir lo que yo en su momento denomine como el “mono de hidratos refinados”. Parece, que eso de comer pan, galletas y demas, lo llevamos grabado a fuego en nuestro subconsiente jijiji y aunque parece un chiste, algo de eso debe de haber.

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    • ¡Gracias por seguirme Noemi! Me alegra que te perezca interesante lo que cuento, me ayuda mucho que personas como tú me comenten su opinión, soy bloguera novata y a veces….tengo dudas jaja.
      Lo que dices es cierto, yo tuve mucho recelo en dejar las galletas maría con leche o los sanwiches ricos, me sorprendió gratamente la reacción de mi cuerpo. No sólo no los eché de menos, casi que los rechazo instintivamente.
      Me ha encantado descubrir por medio de tu blog que en Tenerife hay un grupo de tejedoras, yo soy aficionada, no paso del punto al derecho punto al revés 😉 puede que un día me apunte.
      Un abrazo y gracias otra vez.

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  2. Te cuento mis sensaciones. Cuando dejas de atiborrarte de hidratos de carbono notas como tu cuerpo despierta de un aletargamiento contínuo, dejas de hacer digestiones pesadas y te sientes más vivaz. En mi caso, simplemente he reducido la ingesta de hidratos y me siento realmente muy bien. Gracias por compartir esté método con nosotros y esos platos tan sabrosos y nutritivos.

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