Pásame tu dieta

Alimentarse bien y sentirse a gusto.

Contar calorías y otras formas de fracasar.

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Hola de nuevo, hoy quiero hablar de cuáles son las trampas que he encontrado a lo largo de estos años para mantener un peso adecuado de forma constante. La idea es no volver a caer en ellas y, si puedo, ayudarte para que tampoco te ocurra.

Merienda de fruta con yogur y pinchos de pavo, pepino y queso...que se quite el bocadillo.

Merienda de fruta con yogur y pinchos de pavo, pepino y queso.

Pues bien, como decíamos ayer… La obesidad, el sobrepeso y todo tipo de kilos de más están relacionados con muchos factores, diferentes en cada persona pero comunes en grandes grupos de individuos. Influyen múltiples aspectos, entre ellos: la genética, el estilo de vida, las costumbres alimentarias, el acceso a los alimentos adecuados, el nivel de ejercicio físico y aspectos psicológicos como la ansiedad.

Una vez que hemos identificado cuáles de esos aspectos nos afectan más y conseguimos ponerlos a raya con el método dietético que mejor se nos adapte, tenemos que conseguir que ese peso que hemos logrado se mantenga. Y aquí viene el meollo de la cuestión.

En primer lugar analicemos las dietas que se basan en la reducción de calorías basándose en la norma de que: hay que ingerir menos calorías de las que se gastan para conseguir un balance energético negativo que obligue al organismo a consumir la reserva en forma de grasa (cosa que parece razonable).

Pero cuando nos limitamos a contar calorías ocurren dos cosas (al menos) la primera es que obtener el dato correcto de calorías que necesitamos es algo relativamente complicado, entran en juego muchos factores como: el nivel de ejercicio físico, el tipo de trabajo, la complexión, etc., que no se suelen tener en cuenta.

Existen tablas generales con las calorías que deberíamos ingerir en función del sexo, pero no integran nuestras particularidades. En segundo lugar, lo importante no es sólo la cantidad de calorías ingeridas, más importante debería ser de dónde provienen esas calorías.

Así, no es lo mismo tomar 2000 cal al día (se ha estandarizado un uso incorrecto del término cuya explicación es larga y seguramente no te interesa, pero para el caso has de saber que cuando decimos 1 caloría en realidad son 1000 cal o 1 Kcal), de hidratos de carbono, de proteína o de verdura. El efecto metabólico de cada uno de estos grupos es muy diferente y ahí se encuentra la clave de las discusiones sobre el porcentaje adecuado de cada uno de ellos en la alimentación.

Tienes una serie de artículos muy clarificadores sobre este concepto en el post del blog Lo que dice la ciencia para adelgazar ¿Una caloría es una caloría? y en el blog Vidatips “La famosa caloría” (pincha en los enlaces para leerlas).

Resulta que cuando entramos en la dinámica de contar calorías acabamos obsesionándonos por cuántas calorías tienen los productos que compramos y traen etiqueta, somos más flexibles con los que no la traen y llega un momento en que nos cansamos de vivir pendientes continuamente de lo que comemos. Como eso es insostenible se suele caer en el desencanto y…vuelta a empezar.

Por otro lado están las dietas restrictivas, como por ejemplo las dietas muy bajas en hidratos de carbono. Aquí quiero hacer mención especial a la dieta Dukan de la que, como sabes, adopté un par de recomendaciones y otras muchas no. Resulta que en ellas se restringe de forma muy severa toda ingesta de hidratos de carbono, incluyendo la fruta y muchas verduras durante un periodo muy largo de tiempo, luego se introducen poco a poco y al final, cuando se ha perdido el peso y se ha mantenido durante un tiempo, se permite una alimentación “normal”  más dos comidas semanales en las que se puede comer de todo y, para compensar, un día a la semana en el que solamente se comen proteínas.

A estas alturas está bastante confirmado que la dieta en sí es efectiva, se baja de peso sí o sí. Pero también está bastante confirmado una recuperación total e incluso mayor del peso perdido en una gran cantidad de personas.

Aquí me permito lanzar mi análisis, no es científico, es sólo de sentido común, específicamente el mío, mi opinión.

En esta dieta la restricción es sumamente severa durante las primeras “fases”, con lo que habrá mucha gente que se quede por el camino sin haber aprendido nada y además con la sensación de frustración que ya sabemos a dónde lleva.

Entre los que hayan conseguido terminar el plan, habrá quienes hayan logrado incorporar un aprendizaje sobre los alimentos más adecuados y las cantidades correctas de hidratos de carbono que han de ingerir para el resto de su vida sin volver a subir de peso. Pero también puede ocurrir que algunas/os no hayan captado la parte educativa (que la tiene, pero hay que saber encontrarla) y en el momento en que se les da vía libre vuelven a su alimentación anterior  con la falsa convicción de que ya lo tienen todo hecho, más “dos comidas de gala” a la semana (o sea que se van a poner moradas/os dos veces a la semana).

Eso, querida/o amiga/o no se equilibra con un día de proteína a la semana a no ser que todos los días hagas media maratón. El resultado es que en un par de meses las cosas están como antes de empezar.

Luego tenemos la dieta “De la Zona” y similares, donde hay que aprender a usar una serie de tablas de equivalencias de cantidades de los diferentes grupos de alimentos que pueden llegar a ser difíciles de asumir por muchas personas, y además incorporar productos que supuestamente ayudan a soportar la restricción de hidratos de carbono, que en este caso es menos estricta y que como en el caso de la dieta Dukan, lo único que consiguen es enriquecer a sus creadores a costa de no aclarar a las personas que todos esos suplementos lo que hacen es no permitir que su mente aprenda que no son necesarias las galletas, ni el pan, ni la pasta (aunque sean proporcionadas por ellos con fórmulas mágicas para no engordar).

De la dieta de la Zona y la inflamación silenciosa hablaré pronto, estoy terminándome el libro y hay un par de detalles que se pueden incorporar a mi aprendizaje. Conste que me ha costado, sobre todo porque está empeñado el tal Barry Sears en que hay que tomar aceite de pescado (el suyo es el mejor claro está) para curarnos de todos los males. Y eso me huele mal.

La única manera para dejar de depender de los alimentos procesados es dejar de comerlos, pasar el “mono” y aprender a disfrutar con una manzana, o un puñado de almendras y uvas pasas lo mismo que disfrutábamos antes con una magdalena.

Conocer nuestro cuerpo, cómo subes o bajas más rápido con determinados nutrientes, practicar ejercicio físico diariamente (cada quién a su nivel), estar vigilante ante los días de ansiedad (que los hay y son muy duros), atacando con fruta, lácteos, infusiones, frutos secos en pequeñas cantidades (ocho o diez almendras, cuatro o cinco medias nueces, diez o doce uvas pasas,…) o echándose a la calle a pasear, que es bueno por partida doble. Estas son las herramientas que nos han de valer para seguir en adelante comiendo bien y manteniendo nuestro peso. Todo lo demás es engancharse a programas dietéticos que nos costarán dinero y, probablemente, no conseguirán que aprendamos por nosotros/as mismos/as.

 

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Autor: Pásametudieta

Me llamo Rosi, he librado una batalla contra el sobrepeso y he ganado. En mi blog cuento mi experiencia por si puede ayudar a alguien. De paso hago acopio de información interesante sobre alimentación y la comparto bajo mi punto de vista. Todo el material original contenido en este blog pertenece a © 2013 pasametudieta.wordpress.com

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