Pásame tu dieta

Alimentarse bien y sentirse a gusto.

Algo rico.

3 comentarios

Cuántas veces habremos pronunciado o pensado estas palabras. Pocas personas conozco que en algún momento de estrés, ansiedad o desasosiego general no hayan buscado esa fuente de placer para liberar un extra de serotonina que nos calme. No somos conscientes, no vamos a comprar serotonina ni cualquiera de los factores que se desencadenan cuando comemos ese “algo rico”. Cada uno y una tiene el  suyo, hay quien busca chocolate, otras buscan dulces con más o menos cantidad de azúcar y otros complementos pringosos, caramelos, masticables de goma, incluso cosas saladas o grasas. Tantas personalidades hay, tantos “algo rico” encuentras.

¿Pero qué pasa cuando has erradicado todo el algo rico de tu alimentación? Pues pasa, según mi experiencia, que tienes dos opciones:

1ª Mantenerte como una roca, no flaquear ni un mínimo. Porque has asumido que eres como una adicta cualquiera y como te acerques al estante donde habite tu debilidad sucumbirás inevitablemente. Y el problema para los que hemos padecido los atracones por ansiedad o pena o cualquier otra circunstancia es que detrás viene la culpa…y eso es PELIGRO. Porque puede ocurrir que te recompongas y vuelvas rápidamente a tu control alimentario, o que te dejes llevar por el confort y el placer etéreo de tu debilidad y para cuando te des cuenta tienes encima todos aquellos kilos y la infelicidad que llevan consigo.

2º Dejarte llevar por la necesidad, comer lo que te apetece, disfrutar de un minuto, un día, unos días…..y detrás vendrá la culpa.

He pasado unos meses de lo que podríamos denominar un estado alto de ansiedad y/o desasosiego por razones varias. No son ni mucho menos cosas “importantes”, pero han coincidido circunstancias que, digamos, han chapoteado con cierta intensidad el habitualmente planchado lago de mi existencia. ¿Por qué te cuento esto? Pues porque en varias ocasiones en este tiempo he necesitado “algo rico”, díganse unas galletas, unos cereales de esos rellenitos con leche, un dulce, un, un, un, algo…que me calmara. He llegado a tenerlas en la mano en el supermercado, he llegado a pedirlas por teléfono a quien se iba a encargar de la compra ese día, he suspirado… ¡Pero no he sucumbido! Por suerte las he soltado a tiempo y quien me quiere sabe que no me las debe comprar por más que lo pida (tampoco se lo pedía con mucha insistencia, era más un intento de desculpabilizarme si era otro quien lo compraba). Tal cual como los adictos a cualquier sustancia.

Solo tuve que hacerme un planteamiento cada vez que me encontraba en esa circunstancia: ¿realmente soy incapaz de encontrar la calma de otra manera que no sea comer aquello que sé que me ha causado tanta infelicidad y malestar? ¿No he aprendido ya que ese camino no es para mí? ¿No he desarrollado ya técnicas alternativas para cuando me encontrara de esta manera? Si un día como alguno de esos caprichos tiene que ser de una forma serena, no como premio para controlar una crisis.

La respuesta: beber agua, infusiones, salir a pasear, dejar de lado lo que por momentos me estaba estresando cuando podía, hacer cosas que me distrajeran de mis pensamientos y, en casos de absoluta necesidad, recurrir  a las almendras y las uvas pasas, un puñadito, masticadas de una en una, saboreando, con calma….y a seguir adelante.

Recuerdo una cena con unos amigos cuando iba por 7 kilos de pérdida de peso y me preguntaron por qué no me comía las papas y el postre que estaban espectaculares. Les contesté: He decidido que nunca más voy a estar gorda.

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Autor: Pásametudieta

Me llamo Rosi, he librado una batalla contra el sobrepeso y he ganado. En mi blog cuento mi experiencia por si puede ayudar a alguien. De paso hago acopio de información interesante sobre alimentación y la comparto bajo mi punto de vista. Todo el material original contenido en este blog pertenece a © 2013 pasametudieta.wordpress.com

3 pensamientos en “Algo rico.

  1. Hola Rosi,
    ¡cuánto tiempo!

    Me ha gustado leer lo que has escrito. ¡No soy el único “radical” que no prueba los postres azucarados!

    A mí me funciona no abrir esa puerta para no tener tentaciones. Pasadas un par de navidades y alguna que otra celebración, tengo claro que no voy a salirme del camino que quiero seguir. Como capricho siempre puedo comer algo inusual, o incluso caro, pero siempre saludable (bajo mi criterio, claro está).

    Un saludo

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    • Gracias Vicente, me alegro mucho de que te mantengas en tu línea. Creo que es lo único que funciona para nosotros, control, convicción (por lo que te leo lo tienes muy claro) y constancia. Ciertamente hace tiempo que no escribo, pero ya empiezo a ver la luz al final del túnel… Jajaja hasta pronto.

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      • “No le ofrezcas, que éste es de Carbohidratos Anónimos”. Ése es el comentario que hizo, cuando me ofrecían bollería, una conocida cuyo marido también sigue dieta low-carb (y que ha perdido más peso que yo, aunque no es tan estricto). Pues algo así: hemos tenido un problema, sabemos cuál es, sabemos lo que queremos y nos viene bien reunirnos con gente con la que compartimos ese problema y el deseo de no recaer.

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