Pásame tu dieta

Alimentarse bien y sentirse a gusto.


Deja un comentario

¿Método Dukan fácil?

Me han preguntado qué me parece el nuevo “método Dukan fácil o de la escalera nutricional”.

Por si no lo conoces aún (yo tampoco lo conocía hasta que me preguntaron) se trata de una versión del famoso método más “¿sencilla?”. Con que pongas el nombre del método en Google te saldrá todo tipo de información y testimonios de personas que lo han hecho. Aquí me limito a hacer un análisis somero desde mi punto de vista y mis experiencias (no quiero describir el método completo, no hago juicio de valor ni recomiendo o dejo de recomendar. Es solo mi opinión sobre lo que he leído).

Como resumen rápido para quienes no lo conocen:

Lo que hace es dividir la semana en días-escalones, en los que pasa de la famosa fase de “ataque” a la de “crucero” introduciendo alimentos “permitidos”, de lunes a domingo y vuelta a empezar. Empieza el lunes con ingesta exclusiva de proteínas y acaba el domingo con comida de gala.

Para compensar los extras de cada día va aumentando la carga de ejercicio físico (caminar a ritmo ligero) cada día, empezando en media hora el lunes y acabando en una hora el domingo. Después de perder el peso deseado (lo recomiendan para quienes quieren o deben perder menos de 15 kilos) continúa con la fase de consolidación y la de estabilización del método clásico.

Parece como si se hubiera dado cuenta de que el método tradicional era demasiado estricto. También pienso que debe haber analizado el porcentaje de personas que tras acabar con todas sus fases volvía a perder el control, con la consabida ganancia de peso de vuelta.

Puede estar bien. Es más paulatino. Sin embargo, me temo que será práctico solo para quienes vienen de una muy mala alimentación, con lo que, cualquier cambio será positivo y esas personas SIEMPRE van a perder peso por el simple hecho de eliminar los alimentos procesados y los azúcares. Otra cosa es que estén dispuestos a hacerlo. Con el tiempo me he dado cuenta de que, la mayor parte de las veces, el problema es que no queremos renunciar a nada y aun así perder peso o estar más en forma (que definitivamente es de lo que se trata).

Me refiero a que, por ejemplo, en mi caso. Que he cogido unos kilillos por un par de despistes y unas hormonas traicioneras… De ningún modo perdería peso con ese sistema, porque implica una comida de gala completa una vez a la semana, además de tres días con algún hidrato de carbono (feculentos, pan, papas…). Te aseguro que, como mucho en mi caso me serviría para no subir (y aún tengo mis dudas respecto a eso). Cierto es que mi caso es bastante extremo.

Por otro lado, la recomendación de ejercicio físico es alta para compensar el efecto de los hidratos de carbono que va añadiendo cada día. Para quien no disponga de ese tiempo puede ser un problema porque no conseguirá la pérdida esperada, con lo que se frustrará y abandonará-se deprimirá-volverá a comer mal-recuperará el peso perdido y un poco más.

En fin. Como hemos dicho otras veces, cada persona debe encontrar lo que mejor se adapte a sus propósitos y a sus posibilidades de renuncia o sacrificio. Porque dejémonos de tonterías, para quienes nos gusta comer, abandonar las cosas ricas supone un sacrificio la mayoría de las veces.

Yo por mi parte he vuelto a mi alimentación estricta, porque no quiero que las navidades me encuentren con el pie cambiado.

Anuncios


2 comentarios

Un resumen .

Pues sí, ya llegó mi segunda Navidad por estos lares, espero que estés pasándolas de la mejor manera

Feliz Navidad

Feliz Navidad

posible, con tu gente, recordando a los que no están y tratando de disfrutar con la parte que mas te guste de este trance hiperamoroso e hiperfeliz que invade a la humanidad cristiana todos los años. Yo sigo como siempre, ocupada, buscando ratitos para pasarme por aquí e intentando ayudar a más personas que me preguntan por “esa cosa del pásame tu dieta”.

En esos balances anuales que hacemos siempre por estas fechas no me puedo quejar. Respecto al tema que nos concierne, sigo en el mismo peso que hace un año, comiendo igual, igual de cómoda y feliz. Mi salud mejor que nunca y corriendo ya carreras de 8km (no pienso pasar de 10km, tranquilidad, disfrutar sí, sufrir no…).

Después de este año y medio de blog y de aprendizaje he reescrito la lista de alimentos que sí como y los que no, para hacer un par de pequeñas modificaciones. He añadido los frutos secos en los que sí. y he ajustado el No de los hidratos de carbono, pero prácticamente es la misma. Con respecto a las grasas, ya he hablado de ellas en otras entradas. Sigo pensando que, cuando hay mucha grasa que movilizar  hacia afuera, es mejor no añadir mucha grasa en las comidas. Sin embargo la eliminación de la grasa de calidad no es indispensable para perder peso y ganar salud, al contrario, todo indica que es beneficiosa. Cada uno/a en función de su particularidades ha de decidir si las integra o no, una vez perdido el peso mayor.

Me he encontrado personas que necesitan un resumen con las ideas principales de lo que he hecho para perder y mantener mi peso, además me lo piden impreso en papel porque no se manejan con la tecnología. Para ellos he hecho un resumen en 6 diapositivas convertidas a Pdf para poderlas imprimir. Por si te apetece tenerlo o se lo quieres imprimir a alguien te adjunto el archivo en este enlace: Pásame tu dieta

Y aquí las tienes desplegadas:

 


26-12-2014 22.12.28 1
14-1-2015 20.1.44 1

14-1-2015 20.1.55 1
26-12-2014 22.12.16 726-12-2014 22.12.23 8

Como siempre, espero que te sea de utilidad.

Y feliz año nuevo..

Y feliz año nuevo..


¡Feliz año nuevo! Que 2015 sea un cúmulo de cosas buenas para tí y quienes te rodean.

Fotos como siempre, gracias: AndrésNuñezPhoto


Deja un comentario

Mermelada light.

¡Hola otra vez!

Hemos comentado que, en pequeñas porciones se puede tomar mermelada para acompañar una tostada de pan integral, tortitas de arroz, de avena, etc., en el momento en que vamos integrando cantidades controladas de hidratos de carbono complejos en nuestra dieta, una vez perdido el peso que queríamos o durante el proceso de pérdida si no estamos siendo muy estrictos en las limitaciones.

Desde el principio he recomendado la “Hero diet” porque es, de las que he encontrado, la que menos cantidad de azúcares aporta por ración (o por 100gr, que es lo mismo en proporción) y la única que he encontrado por ahora con acreditación por la fundación SED (Sociedad Española de Diabetes), que informa en la etiqueta de que:” 123g de confitura extra Hero Diet =1 ración de carbohidratos (10gr).  Un frasco de 280g equivale a 14 raciones de 20gr. “

Este detalle para mí es importante porque intento controlar las raciones de hidratos de carbono diarias, sin obsesionarme. Así sé que tomando dos tostadas al día de arroz o de avena (ya sabes que he suprimido el pan de trigo por su gluten y estoy muy contenta) con un poco de queso de untar desnatado y una cucharadita de mermelada cada una, no voy a desencadenar una cascada de glucosa-insulina en mi circulación y disfruto de un capricho dulce, sobre todo en la media tarde.

Para que te hagas una idea, si no tienes báscula de cocina: como soy de ciencias he hecho la prueba y 20gr es una cucharada sopera colmada de mermelada o tres de postre.

Antes de nada has de saber que en España todo lo relativo  a  los alimentos y su etiquetado está regulado por la Comunidad Europea. En el caso de los alimentos “saludables” la normativa que corresponde (tienes los enlaces en su título) es:

Para el tema de las mermeladas he extraído lo que nos interesa, que son estas tres definiciones:

BAJO CONTENIDO DE AZÚCAR

Solamente podrá declararse que un alimento posee un bajo contenido de azúcar, así como efectuarse cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si el producto no contiene más de 5 g de azúcar por 100 g en el caso de los sólidos o 2,5 g de azúcar por 100 ml en el caso de los líquidos.

SIN AZÚCAR

Solamente podrá declararse que un alimento no contiene azúcar, así como efectuarse cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si el producto no contiene más de 0,5 g de azúcar por 100 g o 100 ml.

SIN AZÚCARES AÑADIDOS

Solamente podrá declararse que no se han añadido azúcares a un alimento, así como efectuarse cualquier otra declaración  que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si no se ha añadido al producto ningún monosacárido ni disacárido (ejemplo de disacárido sería la sacarosa o azúcar de mesa, que se forma con glucosa y fructosa; la glucosa es el principal monosacárido) ni ningún alimento utilizado por sus propiedades edulcorantes. Si los azúcares están naturalmente presentes en los alimentos, en el etiquetado deberá figurar asimismo la siguiente indicación: «CONTIENE AZÚCARES NATURALMENTE PRESENTES».”

Por si no lo sabes, la mermelada se consigue cocinando fruta y azúcar al 50%, o sea, tanto peso de fruta como de azúcar.

Para reducir la cantidad de azúcar se puede sustituir parte o toda esta por edulcorantes artificiales (aspartamo es el más frecuente) que tienen mala fama pero sobre los que los estudios demuestran su seguridad bajo un consumo razonable.

También se puede sustituir una parte o toda por fructosa, cuya ventaja es que con menor cantidad se consigue mayor poder edulcorante, también tiene un índice glucémico menor que el del azúcar blanco (20 frente a 59). Sin embargo, encuentro información contradictoria acerca el efecto sobre la glucemia: parece ser que se va observando que es mayor de lo esperado. Atención especial merece el Jarabe de maíz alto en fructosa, que es un derivado utilizado para endulzar zumos, refrescos y otros productos procesados y que, este sí, está demostrando relación directa con la obesidad y el desarrollo de diabetes.

Otro edulcorante sustitutivo del azúcar y que está de moda es la stevia (obtenido de la planta stevia rebaudiana) que tiene un alto poder endulzante y un efecto insignificante sobre la glucemia. Pero ojo, si nos sustituyen una parte del azúcar por stevia, no hay que olvidar la parte de azúcar que sigue presente en la composición de la mermelada.

He dedicado un tiempo a hacer un mini estudio sobre las mermeladas que encontramos en el supermercado con denominación diet, light, bajas en azúcar o denominaciones similares. Aquí te muestro una pequeña comparativa con las fotos (de las que hay en mi supermercado), simplemente para ayudarte a leer las etiquetas y saber lo que compras y consumes. Unas llevan stevia, otras fructosa, otras aspartamo, busca las que tengas a tu mano y dedica un rato a leer las etiquetas. Verás que aprendes a elegir la que más te conviene.

Oye, que también se es libre de tomar un día un poco de mermelada normal, mientras se sea consciente de que estamos tomando azúcar en cantidad de la buena y que eso tiene unas consecuencias. Pero, un día es un día.

Algunas fotos quedaron un poco desenfocadas, pero con voluntad se leen.

Espero que te sea útil.

Con fructosa.

Con fructosa.

4-8-2014 20.8.13 7

Con azúcar y stevia.

 

 

Con aspartamo

Con aspartamo

4-8-2014 20.8.48 5

Con aspartamo.

4-8-2014 22.8.36 2

Con fructosa.


2 comentarios

Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable de L. Jiménez; probablemente el mejor libro sobre alimentación que he leído.

Encontrar información sobre alimentación y dietas es fácil. Que esa información sea fiable, basada en la 6-7-2014 21.7.6 1investigación científica y que además esté bien explicada es más difícil. Encontrar un compendio de estudios científicos, desarrollados, evaluados y puestos a disposición de quien los quiera escudriñar ya es todo un reto. Pues bien, este libro lo consigue, además de forma amena, sencilla y clara. Ya conocía sus contenidos porque soy seguidora del blog de su autor con el mismo nombre: Lo que dice la ciencia para adelgazarEn él he ido constatando muchas de las ideas e informaciones que he ido encontrando aquí y allá.

Lo bueno del libro es que hay un hilo conductor. Desde el principio al final consigue lo que se propone al empezar; que desaprendamos las ideas equivocadas y que, tras analizar cada uno de los grupos de alimentos con sus correspondientes mitos y leyendas, podamos elaborar por nosotros mismos una dieta saludable, equilibrada y que nos permita perder peso a la vez que recuperamos la salud.

No en vano coincido con el blog y en consecuencia con el libro en muchos sentidos (por no decir en todos). Cuando inicié mi aprendizaje-desaprendizaje, dejé de lado una parte de los conocimientos sobre dietética que había adquirido en mi formación para abrir la mirada hacia formas algo “drásticas” de pérdida de peso. Ya he contado cómo empecé leyendo sobre el método Dukan por su incidencia en el aumento de la ingesta de proteínas y reducción de los hidratos de carbono, para luego adaptarlo a una alimentación racional y más equilibrada. Para ello estudié sobre el índice glucémico de los alimentos, las grasas, la fibra, las proteínas etc…Indagué sobre los estudios que evidencian las carencias y beneficios de las dietas de adelgazamiento más conocidas, para luego, con un totum revolutum hacer la mía, la que me fue bien.

De la misma manera este libro (y su blog), parten del análisis detallado de los estudios sobre alimentación, a partir de sus conclusiones desarrolla una serie de recomendaciones para adoptar lo que el autor llama “La dieta perfecta”:

  1. Evitar los carbohidratos y los alimentos procesados.
  2. Muchas verduras, vegetales y frutas.
  3. Cantidad suficiente de proteínas.
  4. Añadir frecuentemente grasas, mejor las más saludables.
  5. La dieta no es una penitencia.

Como verás es idéntico a lo que yo me impuse como mis principios alimentarios. En este caso se añaden las grasas saludables con más alegría de lo que yo lo hice, sobre todo en el caso de los frutos secos (nueces, almendras y avellanas crudas o tostadas sin sal) que tardé en incorporar a mi alimentación habitual.

Con estas premisas propone ejemplos de menús adaptándolos a diferentes niveles de exigencia según el peso que se quiera perder o el nivel de compromiso personal hacia el cambio. Mi caso, a causa de mi convencimiento sobre lo que me había propuesto y a una fuerza de voluntad que aún no sé de dónde saqué, correspondería al que se propone en el libro como muy exigente:

  • Eliminar todos los alimentos con carbohidratos de rápida absorción o azúcares.
  • Aumentar los vegetales con menos carbohidrato. Reducir alimentos integrales y legumbres.
  • Aumentar las carnes preferiblemente de aves y pescados magras.
  • Aumentar la proporción de grasas vegetales, mejor oliva. Evitar grasas añadidas en procesados.
  • No tomarse días libres o tomar uno cada quince días. (Yo no me tomé ninguno hasta que perdí todo lo que quería perder y aún ahora me permito solo una comida libre, no un día, cada mes o mes y medio).

Propone un modelo de exigencia media y otro poco exigente relativizando las restricciones.

Me gustó especialmente el capítulo titulado “Regla 5: La dieta no es una penitencia”, confirma lo que he aprendido sobre la menor importancia de las cantidades de alimento frente a la calidad de los mismos (igual que propone el método Dukan).

Coincido con él en que saciarse plenamente con alimentos saludables es posible e igual de satisfactorio cuando se aprende cuáles son estos. Llegó el final de los mini platos con treinta gramos de pavo sin sal y dos hojas de lechuga que han aterrorizado a millones de personas durante mucho tiempo.

También aporta una pirámide nutricional muy parecida a la pirámide LOGI de la que ya hemos hablado.

Concluye el libro con un capítulo dedicado a costumbres saludables (ejercicio, tiempo para comer, descanso etc.. )que podríamos encontrar en todos los métodos que persiguen un estilo de vida saludable (como por ejemplo  la dieta de la Zona) y otro con preguntas frecuentes sobre alimentos y mitos.

Casi al final propone al lector una promesa: enseñar a al menos una persona todo lo aprendido, prestarle el libro o contárselo. Para que el día de mañana todos podamos decir que sabemos lo que significa “comer bien”. Como verás coincide plenamente con el espíritu y con la leyenda de mi blog “alimentarse bien y sentirse a gusto” y “soy una persona que quiere compartir algo bueno”. Y por eso considero que es el mejor libro sobre alimentación que he leído hasta ahora (con permiso de El método LOGI, que perdió muchos puntos por estar muy mal escrito o traducido pero no por sus contenidos).

Yo lo compré en formato PDF por 2,68€ también está en papel para quienes no se manejan bien con las nuevas tecnologías. Te dejo aquí el enlace por si te decides a comprarlo o descargar los primeros capítulos gratis.

PD:

Pese a lo que pueda parecer no tengo nada que ver con el señor L.Jiménez más conocido como El Céntinel, no cobro comisión y no me copié de su libro para elaborar mi blog porque no lo compré hasta hará cosa de un par de meses. Sin embargo sí que me ha ayudado a corroborar muchas de mis conclusiones previas.

 


4 comentarios

La inflamación silenciosa y la dieta de la Zona. Mi visión.

Por fin, terminé el libro. No es el mejor que he leído y después de éste ya puedo sacar una conclusión: en general los libros que explican dietas, sobre todo los que intentan vender un sistema, son malos a rabiar. Insufribles en general. Ya no pienso comprar ni uno más (en mi interés por documentarme bien ya he dedicado un presupuesto importante), para lo que cuentan se pueden sustituir con buena información fácilmente accesible en la red, o mejor, ir a fuentes menos agresivas y más científicas como manuales de nutrición y estudios validados, aunque sé que eso es más difícil, pero merece la pena.libro zona

En fin, vamos a lo que vamos.

En este libro se habla de la inflamación silenciosa como una forma de inflamación crónica, podría decirse que indolora, provocada por un desequilibrio hormonal dependiente de los eicosanoides (encargados de controlar el proceso inflamatorio) y la insulina (que gestiona el metabolismo de la glucosa y puede favorecer los depósitos de grasa). Esta inflamación sería la causante de múltiples enfermedades, incluida la obesidad y según el Dr. Barry Sears la única forma de mantenerse fuera de esos niveles de inflamación es siguiendo el plan de “La Zona” y tomando aceite de pescado con ácidos grasos omega 3, para equilibrar la relación omega 3/omega 6. Toda una teoría. Me resulta coherente en algunos sentidos, pero está tan rodeado de palabrería y orientación mercantil que me genera desconfianza.

Sobre los efectos proinflamatorios y antiinflamatorios de algunos alimentos hay mucha bibliografía, es un tema de estudio que no deja de tener interés, que se aplica en el tratamiento entre otras de enfermedades autoinmunes y del que seguramente queda mucho por descubrir. Si lees este libro parece que ya está todo resuelto y tiene la solución.

Ya me habían hablado de la dieta de la Zona, porque se parece a mi forma de alimentación en la reducción de la ingesta de hidratos de carbono controlando el índice glucémico y el abandono de los alimentos procesados. Por ligeras aproximaciones ya tenía una idea de sus ideas principales; controlar los hidratos de carbono, mantener una proporción fija de nutrientes en cada comida, seguir una serie de indicaciones en forma de tablas, puntos, equivalencias, bloques o cantidades de los hidratos de carbono de cada plato e incorporar (cómo no) productos sustitutivos o complementarios de su propia línea comercial.

Ahora que ya me lo he empapado puedo decir otra vez que no es lo mismo que lo que yo hago, simplemente es parecido pero mucho más complicado. En este año de revisión me he dado cuenta de una cosa: todos los sistemas dietéticos con nombre buscan una forma de “enganchar” al consumidor a su sistema por medio de reglas, normas, tablas… Condiciones que consiguen que te compres sus libros (normalmente más de uno) y sus productos y que te conviertas a su “método perfecto”. El libro lo necesitas para poder seguir el hilo de tan liosas recomendaciones. De ahí que se encuentren miles de consultas en los foros sobre: ¿qué puedo comer en la fase crucero de Dukan? O, ¿puedo comer arroz y pan en la dieta de la Zona? Se dan tantas instrucciones que la gente se lía. Por eso yo me he “fabricado” mi sistema después de ver que lo que realmente funciona es reducir al mínimo ciertos productos al mismo tiempo que se controla la ansiedad por comer (una de las causas fundamentales del sobrepeso) eliminando la consigna de “no picar entre horas”. ¡Es mentira! se puede picar de ciertas cosas y aun así perder peso, sólo había que saber de cuáles. Me resulta escandaloso que algo tan sencillo nos lo hayan vendido como complicado durante tanto tiempo. Sospecho que el interés económico no permite que esa información sea fácilmente accesible.

Bueno, sobre los productos que recomienda para sustituir a los hidratos de carbono:  según el Dr.Barry Sears sería imposible para la gente prescindir de los hidratos sin estos sustitutivos… Ya he hablado de esto, manteniendo la constancia no solo no los echas de menos, los repudias en poco tiempo, con lo que los sustitutivos (barritas, galletas, snacks) sólo te hacen sentir que estás a dieta y no te ayudan a eliminar esa necesidad para cuando quieras dejar de comprarlos (además de hacerte gastar un dinero que podrías usar, por ejemplo, en renovar tu vestuario). Sólo el aceite de pescado que cura todos los males cuesta ¡36€!

Además recomienda tomar una serie de cosas, me llamó la atención y fui apuntando todo lo que recomienda tomar en un día para evitar la inflamación silenciosa, entre otras cosas son:

  • 1-3 cucharadas de aceite de pescado.
  • 2-3 cucharadas de aceite de oliva.
  • 2 cucharaditas de aceite de sésamo.
  • Un vaso de alcohol para las mujeres y dos para los hombres (no discrimina entre vino u otros tipos de alcohol).
  • 1 cucharadita de aloe vera.
  • Suplementos antioxidantes para no sufrir pérdida de vitamina E a causa del aceite de pescado.

No sé tú, yo ya con todo eso no tendría ganas de comer en todo el día, eso sí, estaría todavía más alegre por el alcohol, que nunca he consumido.

A favor de la dieta de la zona puedo apuntar que, una parte de los beneficios que se adjudica me los creo porque los he sentido al reducir la ingesta de hidratos de carbono y sobre todo del trigo (que la Zona no elimina pero si reduce). Por ejemplo, se cuenta que siguiendo esta ” forma de vida” consistente en seguir su dieta, hacer ejercicio (propone una tabla de ejercicios muy básicos) y practicar técnicas de relajación se consigue: mayor claridad mental, más rendimiento, mejor aspecto y te sentirás mejor. Indudablemente, con menos peso te sientes mejor y tienes mejor aspecto, y no dudo de su eficiencia en la pérdida de peso, pues las bases son las mismas que las del resto de dietas bajas en hidratos de carbono y así está reconocido en estudios sobre dietas de adelgazamiento. La claridad mental y el mayor rendimiento también lo puedo corroborar con mi experiencia. El ejercicio físico es beneficioso para todo y la meditación, vaya, no es mi fuerte ;). No cabe duda de que cuanto más sana y equilibrada sea nuestra alimentación y forma de vida mejor estaremos y mejor nos enfrentaremos a cualquier situación de enfermedad o pérdida de salud. Esos consejos no se puede decir que sean de su creación, son universales desde que se empezó a estudiar el efecto de la alimentación y el estilo de vida sobre la salud.

Un detalle que me apunto para utilizarlo es la división de los hidratos de carbono en favorables, (para todos aquellos procedentes de la fruta, verdura, cereales integrales no procesados -básicamente copos de avena- y lácteos) y desfavorables (procedentes de tubérculos, granos, masas, dulces y cereales procesados, también incluye algunas frutas y verduras, pero a eso no le hago  mucho caso). Con esta denominación me resulta más cómodo identificar los dos grupos  para hablar de ellos en mi blog, ya que la distinción entre “lentos” y “rápidos” o “simples” y “complejos” suele liar al personal. Así que, a partir de ahora me referiré a ellos con estos nombres. Siendo los desfavorables los que introduje en mi alimentación habitual una vez estabilizado mi peso, en raciones pequeñas y teniendo en cuenta que la parte de dulces, bollería y pan han sido reducidos a lo ínfimo, en muy contadas ocasiones, por no decir erradicados.

Hidratos de carbono favorables. Hidratos de carbono desfavorables.
Verduras sin almidón.Frutas.

Cereales integrales (copos de avena)

Cereales (arroz, trigo, couscous…) y granos.Almidones (papas, batata o boniato)

Pan, cereales para el desayuno, pasta, arroz, bollería, alimentos procesados.

Sobre la estructura de la dieta en sí, a mí cuando me dan cantidades como “34 gr de cebolla” o “dos almendras”, me da la risa y no puedo seguir.

Respecto al tema de la salud sin embargo, habla muy alegremente de prevenir el cáncer, las cardiopatías, la diabetes y el Alzheimer, generando la ilusión de que con este sistema casi, casi te libras de cualquier posibilidad de sufrirlo. No sé yo, me parece que suena un poco a flautista de Hamelin.

Quería hacer esta entrada para explicar lo que hubiera aprendido como hice con el método LOGI, pero no me convence nada, ni su forma de contar las cosas. Su sistema para controlar los hidratos de carbono por medio de “puntos” o “bloques”, puede llegar a ser útil a algunas personas, a mí me resulta mucho jaleo para justificarse y al fin y al cabo obtener el mismo resultado que cualquier forma de alimentación donde se controlen los hidratos de carbono o el índice glucémico de éstos y se eliminen los alimentos procesados.

Esta es mi opinión sobre el libro, sobre el plan. Sé que tiene miles o millones de seguidores (o al menos eso anuncian), si a ellos les va bien yo me alegro mucho por ellos. Cada quién ha de buscar la mejor manera de conseguir sus propósitos.

Y esto es todo amigos/as.