Pásame tu dieta

Alimentarse bien y sentirse a gusto.


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¿Método Dukan fácil?

Me han preguntado qué me parece el nuevo “método Dukan fácil o de la escalera nutricional”.

Por si no lo conoces aún (yo tampoco lo conocía hasta que me preguntaron) se trata de una versión del famoso método más “¿sencilla?”. Con que pongas el nombre del método en Google te saldrá todo tipo de información y testimonios de personas que lo han hecho. Aquí me limito a hacer un análisis somero desde mi punto de vista y mis experiencias (no quiero describir el método completo, no hago juicio de valor ni recomiendo o dejo de recomendar. Es solo mi opinión sobre lo que he leído).

Como resumen rápido para quienes no lo conocen:

Lo que hace es dividir la semana en días-escalones, en los que pasa de la famosa fase de “ataque” a la de “crucero” introduciendo alimentos “permitidos”, de lunes a domingo y vuelta a empezar. Empieza el lunes con ingesta exclusiva de proteínas y acaba el domingo con comida de gala.

Para compensar los extras de cada día va aumentando la carga de ejercicio físico (caminar a ritmo ligero) cada día, empezando en media hora el lunes y acabando en una hora el domingo. Después de perder el peso deseado (lo recomiendan para quienes quieren o deben perder menos de 15 kilos) continúa con la fase de consolidación y la de estabilización del método clásico.

Parece como si se hubiera dado cuenta de que el método tradicional era demasiado estricto. También pienso que debe haber analizado el porcentaje de personas que tras acabar con todas sus fases volvía a perder el control, con la consabida ganancia de peso de vuelta.

Puede estar bien. Es más paulatino. Sin embargo, me temo que será práctico solo para quienes vienen de una muy mala alimentación, con lo que, cualquier cambio será positivo y esas personas SIEMPRE van a perder peso por el simple hecho de eliminar los alimentos procesados y los azúcares. Otra cosa es que estén dispuestos a hacerlo. Con el tiempo me he dado cuenta de que, la mayor parte de las veces, el problema es que no queremos renunciar a nada y aun así perder peso o estar más en forma (que definitivamente es de lo que se trata).

Me refiero a que, por ejemplo, en mi caso. Que he cogido unos kilillos por un par de despistes y unas hormonas traicioneras… De ningún modo perdería peso con ese sistema, porque implica una comida de gala completa una vez a la semana, además de tres días con algún hidrato de carbono (feculentos, pan, papas…). Te aseguro que, como mucho en mi caso me serviría para no subir (y aún tengo mis dudas respecto a eso). Cierto es que mi caso es bastante extremo.

Por otro lado, la recomendación de ejercicio físico es alta para compensar el efecto de los hidratos de carbono que va añadiendo cada día. Para quien no disponga de ese tiempo puede ser un problema porque no conseguirá la pérdida esperada, con lo que se frustrará y abandonará-se deprimirá-volverá a comer mal-recuperará el peso perdido y un poco más.

En fin. Como hemos dicho otras veces, cada persona debe encontrar lo que mejor se adapte a sus propósitos y a sus posibilidades de renuncia o sacrificio. Porque dejémonos de tonterías, para quienes nos gusta comer, abandonar las cosas ricas supone un sacrificio la mayoría de las veces.

Yo por mi parte he vuelto a mi alimentación estricta, porque no quiero que las navidades me encuentren con el pie cambiado.


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¿Azúcar o sacarina?

¡Hola! Vuelvo a estar por aquí, en menos OLYMPUS DIGITAL CAMERAde nada han pasado dos meses de silencio bloguiano. Aunque no haya escrito he seguido leyendo, indagando, aprendiendo y cavilando. Y el tema del azúcar o sacarina, edulcorantes “naturales” contra “químicos” es uno de los que más se prestan a opiniones de todos los gustos.

Resulta que desde que sufrí mi primera subida brutal de peso dejé de tomar azúcar como edulcorante de bebidas y lo sustituí por edulcorantes del tipo sacarina, ciclamato o aspartamo. Eso significa que llevo más de veinte años tomando entre dos y cuatro comprimidos o sobres de los mismos al día y, pongamos, una media de 250cc de refrescos “ligh” o “Zero” a la semana. ¿Se puede considerar que 20 años son suficiente largo plazo para confirmar algún daño causado por ellos? A mí me parece que sí. Y hasta la fecha no ha aparecido ninguna muestra de que los edulcorantes “químicos” me estén causando ningún mal.

Sin embargo, en todos estos años y, como ya sabes, sobre todo en estos últimos, sí que he obtenido demostraciones varias de cómo el azúcar “natural” contenida en los alimentos procesados (que no había eliminado hasta hace dos años) sí que me causaba un daño directo y evidente.

Ahora que ya tampoco la consumo tras haber erradicado el consumo de los hidratos de carbono contenidos en los alimentos procesados (sigo consumiendo solo proteínas, frutas y verdura y en todo caso alguna torta de avena, arroz o maíz, copos de avena y muesli natural) he obtenido un beneficio más que constatable para mi metabolismo y mi bienestar general.

En las analíticas las glucemias (concentración de azúcar en sangre) son mínimas dentro de lo correcto, incluso suficientemente bajas para que, en otras épocas en las que consumía hidratos de carbono sufriera los síntomas de la hipoglucemia (aproximadamente 60mg/dl en ayunas). Al haber acostumbrado a mi metabolismo a vivir con niveles bajos-medios de azúcar en sangre ya no sufro bajones, ni esa ansiedad que de vez en cuando sufría cuando el cuerpo me “pedía” algo dulce. Tolero mucho mejor el hambre cuando, por alguna razón, tengo que pasar varias horas sin comer y, por supuesto, sigo sin subir ni un kilo desde hace más de un año y medio.

Aún así, cuando tomo un refresco light o elijo edulcorante para el café o el té (que ya no soporto con azúcar porque le cambia el sabor) siempre hay alguien que me advierte de lo dañinos que son los productos químicos…pero me recomiendan el sirope de ágave (que según la forma de obtención puede llegar a ser tan dañino como el jarabe alto en fructosa), la miel, el azúcar o cualquier otra alternativa con tal de no usar esos comprimidos malignos.

Me llama la atención cómo se acepta el azúcar blanca de mesa como alimento natural, cuando tras el procesado y refinado que sufre para llegar al sobrecito no aporta nada más que calorías vacías. Me dirás que el azúcar moreno mantiene parte de sus nutrientes (prescindibles en una dieta que incluya fruta fresca), en fin, eso si no nos venden azúcar blanca teñida con caramelo o melaza…pero, aún así, la carga glucémica es la misma.

Pues en ese caso yo les digo que prefiero el hipotético riesgo de sufrir algún efecto adverso dentro de 30 años (si es que llego) contra el efecto directo, real y presente del sobrepeso derivado de mi incapacidad metabólica para procesar los hidratos de carbono y/o azúcares en general. Quien pueda tomar azúcar sin sufrir sobrepeso o cualquier otra alteración no tiene que pensar en eliminarla. Quienes por la razón que sea reaccionamos de manera exagerada ante su consumo tenemos que buscar alternativas que nos permitan seguir disfrutando del sabor dulce cuando sea necesario.

No voy a describirte aquí las propiedades de cada uno de los edulcorantes, su historia de amor y odio y los estudios que demuestran lo buenos y lo malos que son. Internet está saturado de este tipo de descripciones y, por más que leo, no encuentro nada que me haga temer por mi salud por el hecho de usar razonablemente los edulcorantes artificiales. Claro que me gusta usar productos naturales con el mínimo de alteraciones, cuando puedo uso la stevia en hoja seca infusionada, pero no vale para el café (puajjj).

Una de mis fuentes frecuentes por si la quieres consultar y donde encuentras monográficos dedicados al tema es el blog lo que dice la ciencia para adelgazar.

Para concluir un simil, si me pones en una balanza azúcares y edulcorantes (químicos de esos malos malísimos) y me haces elegir azúcar o sacarina es como si me preguntaras ¿Cianuro o cicuta?, pues mira…el que me mate más despacio.


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¿Qué desayunar sin “cereales” ?

Desayunar es una de las actividades que hemos hecho durante todos los días de nuestra vida. Romper el ayuno nocturno con alimentos que nos proporcionen  energía para empezar el día, eso es desayunar. Teóricamente habría que consumir algo de hidratos de carbono, proteínas, lácteos y  fruta para que sea completo.

Fíjate en lo que ha pasado por tu mente al leer esta lista de productos. Seguro que al pensar en hidratos de carbono para desayuno has puesto en primer lugar los cereales de desayuno seguido del pan, ¿se te ha ocurrido que la fruta, fresca  o seca, incluso en conserva natural sin almíbar, también aporta hidratos de carbono en forma de fibra vegetal y fructosa sin procesar? Los cereales de desayuno son un invento de principios del siglo XX, responden a el interés de una industria que nos ha convencido de la necesidad de tomar cereales krispi-choco-fitnes-superflash para que nuestra descendencia crezca fuerte y saludable y nosotras /os estemos divinos de la muerte. Hasta tal punto llega la manipulación publicitaria que la mayor parte de la gente asocia la recomendación de la dieta mediterránea sobre la ingesta de cereales, referida a los cereales integrales, trigo, avena, arroz… y/o procesados de forma tradicional (pasta, pan…), con los cereales envasados.

Muchas caras de la misma moneda.

Muchas caras de la misma moneda.

Como siempre, esta entrada responde a una pregunta que me hace mucha gente: ¿Si no puedo tomar cereales ni pan, qué desayuno?

Hay una expresión muy extendida que define muy bien la utilidad nutricional de este tipo de alimento “El cartón de la caja que los contiene aporta más nutrientes que los cereales de desayuno”.  En principio mi idea era describir en esta entrada la composición de los diferentes cerales que tenemos en el mercado, igual que hice con las mermeladas (o mejor llamadas confituras como bien me apuntó un lector) para llegar a la conclusión de que el mejor cereal de desayuno  es la avena en copos (saqué mis fotos y mis tablas y todo). En la búsqueda de información y antecedentes encontré dos fantásticos artículos que te enlazo a continuación. En el primero, de Lucía Martínez encontrarás una comparativa del aporte de nutrientes de los cereales más comunes, está genial. En el segundo, de Lidia Folgar, una crítica estupenda a la campaña propagandística de los SpecialK de Kellogs, no tiene desperdicio. Ante estos hallazgos decidí no repetirme y escribir sobre las alternativas, sobre todo para cuando queremos reducir o suprimir los hidratos de carbono durante un tiempo.

Incluso suponiendo que ya quieres incluir los hidratos en tu alimentación o que nunca los has eliminado, es bueno saber a qué árbol arrimarse para no volver a los errores anteriores.

Como dije, por su bajo contenido en azúcares y alto aporte de fibra la mejor alternativa a los cereales procesados son los 17-8-2014 14.8.2 1copos de avena completos (con su cáscara), el muesli natural, algo de buen pan integral o, incluso, una porción de bizcocho integral casero que podemos endulzar con stevia en infusión de leche. Recuerda que, para que duren mucho tiempo tiernos, los bizcochos y bollería industriales contienen una gran cantidad de grasas trans, que unidas a la gran cantidad de azúcar que contienen son una pequeña bomba dulce de relojería.

El muesli natural (no el crujiente de caja con azúcar) es ideal porque contiene copos de cereales integrales, semillas y frutas secas, no están endulzados con nada.  A mí me encanta mezclar una parte con otra de copos de avena, una cucharada de salvado de avena, un kiwi picado y leche fría. Te puedes fabricar tu propio muesli comprando por separado una variedad de cereales completos, semillas y frutas a tu gusto en cualquier herbolario o estante de productos “naturales , ecológicos, dietéticos” del supermercado. Incluso he encontrado en la red un sitio en el que lo puedes preparar a tu gusto online y te lo mandan a casa…nuevas tecnologías al poder.

Seguimos con las proteínas: Recuerda que se encuentran en todos los productos cárnicos, incluidos los embutidos, el pescado, los huevos, en la soja, los frutos secos, granos y por supuesto en los lácteos. No necesariamente hay que tomar embutido para desayunar. En España es una costumbre muy extendida el bocadillo de embutido porque se prepara rápido y se come en  poco tiempo. Si sigues necesitando pan para desayunar o se lo das a los tuyos, al menos que éste sea de buena calidad y el embutido con bajo contenido en sal y grasa.

Al tomar un vaso de leche, un yogur  o unos huevos estamos tomando la ración que necesitamos de este nutriente. Otra alternativa;  una tortilla francesa o unos huevos revueltos a los que podemos añadir algo de jamón o pavo.  Se obtiene un estupendo desayuno, sin hambre hasta el almuerzo. Unas lonchas  a la plancha de algún producto cárnico, tofu, etc…con tomate o pepino aliñado. Aunque no lo parezca todas estas opciones son desayunos, la cuestión es comer lo necesario para arrancar la jornada, que sea una cosa u otra dependerá de la cantidad de energía que requiera nuestra actividad, nuestra imaginación, del tiempo que dispongamos y de las ganas que tengamos de hacer un cambio real en nuestra alimentación.

El sucedáneo de pan con salvado o las magdalenas de salvado que te he propuesto anteriormente te pueden ayudar, sobre todo cuando no tenemos mucho tiempo por las mañanas.

Magdalenas versión salada.

Magdalenas versión salada.

La fruta (yo incluyo la zanahoria cruda con unas gotas de limón) como fuente de azúcares saludables y vitaminas es insustituible. Ya hemos hablado de cómo los zumos envasados “sin azúcares añadidos” en realidad aportan gran cantidad de azúcar por estar elaborados con concentrados de fruta. Una buena pieza de fruta entera nos aporta además fibra y el hecho de masticarla ayuda a obtener sensación de saciedad.

Sándwich con sucedáneo de pan.

Sándwich con sucedáneo de pan.

Sobre los lácteos hay que asumir que, a partir de la edad adulta, no son tan necesarios e incluso nuestras enzimas digestivas pierden la capacidad de procesar la lactosa. Sin embargo son muy prácticos para preparar desayunos y como tentempié, sobre todolos yogures. Por eso hay que averiguar qué opción se ajusta más anuestras necesidades. Se pueden sustituir por leche sin lactosa, “leche” de soja, de arroz, de almendras, etc. Hoy en día hay una gran variedad de sustitutos de la leche y sus derivados. Las modas influyen en la producción de estos productos y ahora está de moda no tomar leche de vaca, eso afecta también a los precios y suelen ser bastante altos.

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Yogur, piña natural con su jugo y muesli.

El queso, los yogures, y el queso fresco batido (otra moda de poco para acá) también son una buena base para desayunar, mejor naturales sin azúcar o edulcorados. Si tomas más de dos al día mejor también si son desnatados. Se les puede añadir fruta, avena, muesli, frutos secos… imaginación al poder.

Las posibilidades son infinitas, solo hay que abrir la mente e intentar olvidar la información en forma de bombardeo publicitario y recordar que: Todo lo que sea procesado y especialmente dulce está hecho para crearnos dependencia de esos productos. Los cereales naturales al principio te parecerán comida para caballos, cuando los integres en tu vida diaria te van a encantar.

Aquí te dejo el enlace a un artículo de  Wikipedia que te pone ejemplo de los desayunos frecuentes en los diferentes lugares del mundo, verás que los cereales de caja no salen.


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Mermelada light.

¡Hola otra vez!

Hemos comentado que, en pequeñas porciones se puede tomar mermelada para acompañar una tostada de pan integral, tortitas de arroz, de avena, etc., en el momento en que vamos integrando cantidades controladas de hidratos de carbono complejos en nuestra dieta, una vez perdido el peso que queríamos o durante el proceso de pérdida si no estamos siendo muy estrictos en las limitaciones.

Desde el principio he recomendado la “Hero diet” porque es, de las que he encontrado, la que menos cantidad de azúcares aporta por ración (o por 100gr, que es lo mismo en proporción) y la única que he encontrado por ahora con acreditación por la fundación SED (Sociedad Española de Diabetes), que informa en la etiqueta de que:” 123g de confitura extra Hero Diet =1 ración de carbohidratos (10gr).  Un frasco de 280g equivale a 14 raciones de 20gr. “

Este detalle para mí es importante porque intento controlar las raciones de hidratos de carbono diarias, sin obsesionarme. Así sé que tomando dos tostadas al día de arroz o de avena (ya sabes que he suprimido el pan de trigo por su gluten y estoy muy contenta) con un poco de queso de untar desnatado y una cucharadita de mermelada cada una, no voy a desencadenar una cascada de glucosa-insulina en mi circulación y disfruto de un capricho dulce, sobre todo en la media tarde.

Para que te hagas una idea, si no tienes báscula de cocina: como soy de ciencias he hecho la prueba y 20gr es una cucharada sopera colmada de mermelada o tres de postre.

Antes de nada has de saber que en España todo lo relativo  a  los alimentos y su etiquetado está regulado por la Comunidad Europea. En el caso de los alimentos “saludables” la normativa que corresponde (tienes los enlaces en su título) es:

Para el tema de las mermeladas he extraído lo que nos interesa, que son estas tres definiciones:

BAJO CONTENIDO DE AZÚCAR

Solamente podrá declararse que un alimento posee un bajo contenido de azúcar, así como efectuarse cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si el producto no contiene más de 5 g de azúcar por 100 g en el caso de los sólidos o 2,5 g de azúcar por 100 ml en el caso de los líquidos.

SIN AZÚCAR

Solamente podrá declararse que un alimento no contiene azúcar, así como efectuarse cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si el producto no contiene más de 0,5 g de azúcar por 100 g o 100 ml.

SIN AZÚCARES AÑADIDOS

Solamente podrá declararse que no se han añadido azúcares a un alimento, así como efectuarse cualquier otra declaración  que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si no se ha añadido al producto ningún monosacárido ni disacárido (ejemplo de disacárido sería la sacarosa o azúcar de mesa, que se forma con glucosa y fructosa; la glucosa es el principal monosacárido) ni ningún alimento utilizado por sus propiedades edulcorantes. Si los azúcares están naturalmente presentes en los alimentos, en el etiquetado deberá figurar asimismo la siguiente indicación: «CONTIENE AZÚCARES NATURALMENTE PRESENTES».”

Por si no lo sabes, la mermelada se consigue cocinando fruta y azúcar al 50%, o sea, tanto peso de fruta como de azúcar.

Para reducir la cantidad de azúcar se puede sustituir parte o toda esta por edulcorantes artificiales (aspartamo es el más frecuente) que tienen mala fama pero sobre los que los estudios demuestran su seguridad bajo un consumo razonable.

También se puede sustituir una parte o toda por fructosa, cuya ventaja es que con menor cantidad se consigue mayor poder edulcorante, también tiene un índice glucémico menor que el del azúcar blanco (20 frente a 59). Sin embargo, encuentro información contradictoria acerca el efecto sobre la glucemia: parece ser que se va observando que es mayor de lo esperado. Atención especial merece el Jarabe de maíz alto en fructosa, que es un derivado utilizado para endulzar zumos, refrescos y otros productos procesados y que, este sí, está demostrando relación directa con la obesidad y el desarrollo de diabetes.

Otro edulcorante sustitutivo del azúcar y que está de moda es la stevia (obtenido de la planta stevia rebaudiana) que tiene un alto poder endulzante y un efecto insignificante sobre la glucemia. Pero ojo, si nos sustituyen una parte del azúcar por stevia, no hay que olvidar la parte de azúcar que sigue presente en la composición de la mermelada.

He dedicado un tiempo a hacer un mini estudio sobre las mermeladas que encontramos en el supermercado con denominación diet, light, bajas en azúcar o denominaciones similares. Aquí te muestro una pequeña comparativa con las fotos (de las que hay en mi supermercado), simplemente para ayudarte a leer las etiquetas y saber lo que compras y consumes. Unas llevan stevia, otras fructosa, otras aspartamo, busca las que tengas a tu mano y dedica un rato a leer las etiquetas. Verás que aprendes a elegir la que más te conviene.

Oye, que también se es libre de tomar un día un poco de mermelada normal, mientras se sea consciente de que estamos tomando azúcar en cantidad de la buena y que eso tiene unas consecuencias. Pero, un día es un día.

Algunas fotos quedaron un poco desenfocadas, pero con voluntad se leen.

Espero que te sea útil.

Con fructosa.

Con fructosa.

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Con azúcar y stevia.

 

 

Con aspartamo

Con aspartamo

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Con aspartamo.

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Con fructosa.


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Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable de L. Jiménez; probablemente el mejor libro sobre alimentación que he leído.

Encontrar información sobre alimentación y dietas es fácil. Que esa información sea fiable, basada en la 6-7-2014 21.7.6 1investigación científica y que además esté bien explicada es más difícil. Encontrar un compendio de estudios científicos, desarrollados, evaluados y puestos a disposición de quien los quiera escudriñar ya es todo un reto. Pues bien, este libro lo consigue, además de forma amena, sencilla y clara. Ya conocía sus contenidos porque soy seguidora del blog de su autor con el mismo nombre: Lo que dice la ciencia para adelgazarEn él he ido constatando muchas de las ideas e informaciones que he ido encontrando aquí y allá.

Lo bueno del libro es que hay un hilo conductor. Desde el principio al final consigue lo que se propone al empezar; que desaprendamos las ideas equivocadas y que, tras analizar cada uno de los grupos de alimentos con sus correspondientes mitos y leyendas, podamos elaborar por nosotros mismos una dieta saludable, equilibrada y que nos permita perder peso a la vez que recuperamos la salud.

No en vano coincido con el blog y en consecuencia con el libro en muchos sentidos (por no decir en todos). Cuando inicié mi aprendizaje-desaprendizaje, dejé de lado una parte de los conocimientos sobre dietética que había adquirido en mi formación para abrir la mirada hacia formas algo “drásticas” de pérdida de peso. Ya he contado cómo empecé leyendo sobre el método Dukan por su incidencia en el aumento de la ingesta de proteínas y reducción de los hidratos de carbono, para luego adaptarlo a una alimentación racional y más equilibrada. Para ello estudié sobre el índice glucémico de los alimentos, las grasas, la fibra, las proteínas etc…Indagué sobre los estudios que evidencian las carencias y beneficios de las dietas de adelgazamiento más conocidas, para luego, con un totum revolutum hacer la mía, la que me fue bien.

De la misma manera este libro (y su blog), parten del análisis detallado de los estudios sobre alimentación, a partir de sus conclusiones desarrolla una serie de recomendaciones para adoptar lo que el autor llama “La dieta perfecta”:

  1. Evitar los carbohidratos y los alimentos procesados.
  2. Muchas verduras, vegetales y frutas.
  3. Cantidad suficiente de proteínas.
  4. Añadir frecuentemente grasas, mejor las más saludables.
  5. La dieta no es una penitencia.

Como verás es idéntico a lo que yo me impuse como mis principios alimentarios. En este caso se añaden las grasas saludables con más alegría de lo que yo lo hice, sobre todo en el caso de los frutos secos (nueces, almendras y avellanas crudas o tostadas sin sal) que tardé en incorporar a mi alimentación habitual.

Con estas premisas propone ejemplos de menús adaptándolos a diferentes niveles de exigencia según el peso que se quiera perder o el nivel de compromiso personal hacia el cambio. Mi caso, a causa de mi convencimiento sobre lo que me había propuesto y a una fuerza de voluntad que aún no sé de dónde saqué, correspondería al que se propone en el libro como muy exigente:

  • Eliminar todos los alimentos con carbohidratos de rápida absorción o azúcares.
  • Aumentar los vegetales con menos carbohidrato. Reducir alimentos integrales y legumbres.
  • Aumentar las carnes preferiblemente de aves y pescados magras.
  • Aumentar la proporción de grasas vegetales, mejor oliva. Evitar grasas añadidas en procesados.
  • No tomarse días libres o tomar uno cada quince días. (Yo no me tomé ninguno hasta que perdí todo lo que quería perder y aún ahora me permito solo una comida libre, no un día, cada mes o mes y medio).

Propone un modelo de exigencia media y otro poco exigente relativizando las restricciones.

Me gustó especialmente el capítulo titulado “Regla 5: La dieta no es una penitencia”, confirma lo que he aprendido sobre la menor importancia de las cantidades de alimento frente a la calidad de los mismos (igual que propone el método Dukan).

Coincido con él en que saciarse plenamente con alimentos saludables es posible e igual de satisfactorio cuando se aprende cuáles son estos. Llegó el final de los mini platos con treinta gramos de pavo sin sal y dos hojas de lechuga que han aterrorizado a millones de personas durante mucho tiempo.

También aporta una pirámide nutricional muy parecida a la pirámide LOGI de la que ya hemos hablado.

Concluye el libro con un capítulo dedicado a costumbres saludables (ejercicio, tiempo para comer, descanso etc.. )que podríamos encontrar en todos los métodos que persiguen un estilo de vida saludable (como por ejemplo  la dieta de la Zona) y otro con preguntas frecuentes sobre alimentos y mitos.

Casi al final propone al lector una promesa: enseñar a al menos una persona todo lo aprendido, prestarle el libro o contárselo. Para que el día de mañana todos podamos decir que sabemos lo que significa “comer bien”. Como verás coincide plenamente con el espíritu y con la leyenda de mi blog “alimentarse bien y sentirse a gusto” y “soy una persona que quiere compartir algo bueno”. Y por eso considero que es el mejor libro sobre alimentación que he leído hasta ahora (con permiso de El método LOGI, que perdió muchos puntos por estar muy mal escrito o traducido pero no por sus contenidos).

Yo lo compré en formato PDF por 2,68€ también está en papel para quienes no se manejan bien con las nuevas tecnologías. Te dejo aquí el enlace por si te decides a comprarlo o descargar los primeros capítulos gratis.

PD:

Pese a lo que pueda parecer no tengo nada que ver con el señor L.Jiménez más conocido como El Céntinel, no cobro comisión y no me copié de su libro para elaborar mi blog porque no lo compré hasta hará cosa de un par de meses. Sin embargo sí que me ha ayudado a corroborar muchas de mis conclusiones previas.

 


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Un año de blog.

Tarta de moka de elaboración  materna. Foto: AndrésNuñezPhoto.

Tarta de moka de elaboración materna. Foto: AndrésNuñezPhoto.

Cuando un día decidí intentar por enésima vez perder mis kilos de más no imaginé lo que eso iba a significar esta vez. El 16 de Junio de 2013 había perdido alrededor de quince kilos desde el 23 de febrero, no me lo podía creer, todavía hoy me resulta asombroso dado mi historial. Todavía perdería cinco más hasta septiembre. Y hasta la fecha no he recuperado ni uno, es más, sé que tengo que hacer si quiero perder o ganar un kilo en un margen de diez días. En la vida había conseguido un control igual de mi peso.

Esa sensación de haber descubierto algo nuevo al menos para mí hizo que, empujada por quien me ha visto luchar toda la vida contra el sobrepeso, iniciara la andadura de este blog.

La intención era (como he contado otras veces) que la gente que me conocía y veía mis resultados, si me preguntaban qué había hecho, pudieran tener toda la información que yo había obtenido aquí y allá y con la que había decidido controlar algunos alimentos y eliminar otros de mi forma habitual de alimentación. Esa vocación de familiaridad hizo que no me volviera muy loca buscando un buen nombre para el blog, cosa de la que me he arrepentido porque es bastante simploide, pero ya no tiene solución.

El asunto del sobrepeso y la demanda de información sobre alimentación saludable es un tema que mueve millones de bytes de información en la red. Por eso pensé que mi blog iba a quedar reducido al acceso de personas conocidas o amigos/as de aquellas. Pero la red es maravillosa haciendo que algo muy pequeño y local pueda llegar muy lejos, tan lejos como el otro lado del mundo. Y eso le pasó a mi blog. Después de un año recibo a diario visitas de personas de muchos lugares del mundo de habla hispana. Mi nivel de inglés no me permite el bilingüismo pero google translator puede hacer maravillas para quien le interesa algún tema en cualquier idioma. Aquí te muestro la lista de lugares desde donde me han leído:

Lugares del mundo desde donde me lees.

Lugares del mundo desde donde me lees.

Pasadas unas semanas empecé a recibir correos de personas que me decían que habían cambiado su alimentación a raíz de leer mi blog y habían conseguido perder los kilos que les molestaban. Amigos y amigas, familiares, amigos/as de amigos/as compañeros/as de trabajo, mucha gente, siguiendo las pautas que yo me había marcado y obteniendo buenos resultados. Esa es la razón por la que, un año después, sigo escribiendo. Siento un profundo agradecimiento a todos/as por permitirme contar mi experiencia y haber sacado provecho de ella. Me dije a mí misma que si conseguía que solo una persona pudiera conseguir lo mismo que yo, ya habría merecido la pena. Son decenas, que yo sepa, porque hay mucha gente que me sigue pero no sé cómo les ha ido. Si sumo los casos que conozco hemos perdido entre todos ¡cerca de doscientos kilos! Y hemos recuperado la salud y la autoestima.

El hecho de que haya gente interesada en leer lo que escribo me parece sobrecogedor. Siento un profundo respeto hacia ti que estás ahí, por eso me esfuerzo en no escribir banalidades o  información sin fundamento aunque, a veces, me permito contar alguna tontería personal.

También te tengo que dar las gracias porque este lugar de confidencias me ha servido de terapia. Al contarte mi experiencia he conseguido liberar mi mente del estancamiento en que se encontraba respecto al tema del peso. Escribiendo he repasado los sentimientos de vergüenza, ira, miedo y resentimiento hacia mí misma. Lo bueno es que al hacerlo los he dejado ahí, en el aire, fuera de mí. Ahora siento tranquilidad, felicidad, bienestar y el deseo de aprender cosas nuevas que poder contarte, con lo que estoy mejorando mis conocimientos  día a día al mismo tiempo.

Te invito a disfrutar cosas ricas de vez en cuando  y ser feliz.

Te invito a disfrutar cosas ricas de vez en cuando y ser feliz.

Bueno, pues este es mi resumen del año. Tengo intención de seguir escribiendo mientras me sigas leyendo. Espero que seas de los/as que han conseguido algo positivo al seguirme y que te hayas sentido apoyada/o por mí. Gracias en especial a quienes se han puesto en contacto conmigo para contarme su experiencia, me han hecho muy feliz.

¡Hasta la próxima!

PD: Me estoy leyendo “el mejor libro” sobre alimentación y dietas…ya te contaré. 😉


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Si las dietas funcionaran todos seríamos delgados.

Que suerte tener amigos/as que me hacen llegar material como este vídeo que comparto hoy contigo. Cuando lo vi me gustó la forma de expresar aquellas cosas que, todas las personas que hemos vivido a dieta toda nuestra vida, debemos oír de otros para convencernos de que lo mejor es averiguar nuestro punto débil y, una vez descubierto, atacar implacablemente pero no en una batalla sino en una guerra larga en la que ganamos nosotros/as. Yo descubrí que mi punto débil eran los hidratos de carbono, sé que muchos de quienes me siguen han descubierto que el suyo también lo era y han conseguido ponerlo a raya. Todos/as no engordamos por las mismas causas y existen muchas alteraciones metabólicas que pueden hacer la guerra muy complicada pero, con la ayuda adecuada, todos/as podemos conseguir, al menos, estar lo más saludables y lo más conformes posible con nuestras limitaciones.

 

La ponente del vídeo (en inglés con subtítulos), que dura doce minutos que no se hacen largos para nada, es una neurocientífica americana llamada Sandra Aamodt (su página web es http://www.sandraaamodt.com/). En él confirma cómo el hecho de hacer “dieta” desde la infancia es una de las causas de obesidad en el adulto. Su alternativa consiste en dejar de hacer dieta como forma de pasar hambre y escasez de nutrientes y aprender a ser más cuidadosos con la comida para conseguir una pérdida de peso razonable y definitiva.  Relaciona las pérdidas de peso muy grandes con la respuesta del cuerpo ante el hambre sufrida durante el periodo de dieta, razón de la rápida recuperación del peso perdido una vez que se recupera una alimentación con más carga energética. Precisamente este es un punto clave para mí y para mi experiencia. Después de un año manteniendo mi menor peso estoy convencida de que no he recuperado ni un kilo porque no he hecho dieta, no he pasado hambre y mi cuerpo no ha interpretado la pérdida de 20Kg como una situación peligrosa que tenga que compensar.

Como se dice en el video, como cuando tengo hambre y lo hago hasta saciarme. Claro está que si comiera pizza, pan, pasta, dulces o alimentos procesados cuando tengo hambre la consecuencia sería la obesidad mórbida. Se trata de comer alimentos naturales, con baja carga glucémica pero plenamente satisfactorios. Y disfrutar comiendo, no me vale la pena tomar una ración de arroz pensando en cómo compensarlo, vale más tomar una pequeña guarnición de éste en un gran plato de verdura y proteína.

Esta parte guarda relación con la mención que hace a la clasificación de la forma de comer de las personas según los psicólogos en dos grupos:

  1. Comedores intuitivos: los que basan su alimentación en la sensación de hambre.
  2. Comedores controlados: los que tratan de controlar su ingesta.

Es importante tener en cuenta que en este caso el “hambre” se refiere a la necesidad de energía y no a otras causas de hambre como pueden ser la inducción publicitaria a comer o el antojo.

Siguiendo esta argumentación las personas “comedoras controladas” (entre las que me incluía hasta que me invadieron los Aliens, cuando veas el video sabrás a qué me refiero) tenemos más riesgo de sobrepeso y de otros trastornos alimentarios. Estoy de acuerdo y creo que por fin me he convertido después de un año y medio en una comedora intuitiva. Comparto su visión de que tras una limitación excesiva, una pequeña transgresión puede llevar a un atracón, por eso defiendo que una vez superada la parte crítica, el mínimo de peso que queremos perder, hay que comer alguna vez aunque no tengamos hambre, un pequeño capricho, para no sentir que estamos a dieta por el hecho de eliminar ciertos productos que, para lo bueno y para lo malo, están ricos.

Una de las críticas que se han hecho a este vídeo (que las hay) es que no menciona la necesidad de restringir ciertos productos (de los que venimos hablando en este blog  tú y yo desde el principio) para conseguir una alimentación sana que favorezca la pérdida de peso independientemente de la cantidad que se coma. Los que hacen esta crítica no se han fijado en la cesta de los alimentos que ella llama saludables, hay casos en los que las palabras sobran. El vídeo no habla sobre alimentos, pautas o recomendaciones dietéticas. Habla sobre los riesgos de vivir a dieta y sobre las situaciones que hay que evitar para prevenir la ganancia de peso en lugar de luchar para perderlo.

Y lo que más me ha gustado es una de las frases del final, que he elegido como título y que cada vez está más clara en el mundo académico internacional. Si las dietas funcionaran todos seríamos delgados.

Espero que a ti también te invada un Alien.