Pásame tu dieta

Alimentarse bien y sentirse a gusto.


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Algo rico.

Cuántas veces habremos pronunciado o pensado estas palabras. Pocas personas conozco que en algún momento de estrés, ansiedad o desasosiego general no hayan buscado esa fuente de placer para liberar un extra de serotonina que nos calme. No somos conscientes, no vamos a comprar serotonina ni cualquiera de los factores que se desencadenan cuando comemos ese “algo rico”. Cada uno y una tiene el  suyo, hay quien busca chocolate, otras buscan dulces con más o menos cantidad de azúcar y otros complementos pringosos, caramelos, masticables de goma, incluso cosas saladas o grasas. Tantas personalidades hay, tantos “algo rico” encuentras.

¿Pero qué pasa cuando has erradicado todo el algo rico de tu alimentación? Pues pasa, según mi experiencia, que tienes dos opciones:

1ª Mantenerte como una roca, no flaquear ni un mínimo. Porque has asumido que eres como una adicta cualquiera y como te acerques al estante donde habite tu debilidad sucumbirás inevitablemente. Y el problema para los que hemos padecido los atracones por ansiedad o pena o cualquier otra circunstancia es que detrás viene la culpa…y eso es PELIGRO. Porque puede ocurrir que te recompongas y vuelvas rápidamente a tu control alimentario, o que te dejes llevar por el confort y el placer etéreo de tu debilidad y para cuando te des cuenta tienes encima todos aquellos kilos y la infelicidad que llevan consigo.

2º Dejarte llevar por la necesidad, comer lo que te apetece, disfrutar de un minuto, un día, unos días…..y detrás vendrá la culpa.

He pasado unos meses de lo que podríamos denominar un estado alto de ansiedad y/o desasosiego por razones varias. No son ni mucho menos cosas “importantes”, pero han coincidido circunstancias que, digamos, han chapoteado con cierta intensidad el habitualmente planchado lago de mi existencia. ¿Por qué te cuento esto? Pues porque en varias ocasiones en este tiempo he necesitado “algo rico”, díganse unas galletas, unos cereales de esos rellenitos con leche, un dulce, un, un, un, algo…que me calmara. He llegado a tenerlas en la mano en el supermercado, he llegado a pedirlas por teléfono a quien se iba a encargar de la compra ese día, he suspirado… ¡Pero no he sucumbido! Por suerte las he soltado a tiempo y quien me quiere sabe que no me las debe comprar por más que lo pida (tampoco se lo pedía con mucha insistencia, era más un intento de desculpabilizarme si era otro quien lo compraba). Tal cual como los adictos a cualquier sustancia.

Solo tuve que hacerme un planteamiento cada vez que me encontraba en esa circunstancia: ¿realmente soy incapaz de encontrar la calma de otra manera que no sea comer aquello que sé que me ha causado tanta infelicidad y malestar? ¿No he aprendido ya que ese camino no es para mí? ¿No he desarrollado ya técnicas alternativas para cuando me encontrara de esta manera? Si un día como alguno de esos caprichos tiene que ser de una forma serena, no como premio para controlar una crisis.

La respuesta: beber agua, infusiones, salir a pasear, dejar de lado lo que por momentos me estaba estresando cuando podía, hacer cosas que me distrajeran de mis pensamientos y, en casos de absoluta necesidad, recurrir  a las almendras y las uvas pasas, un puñadito, masticadas de una en una, saboreando, con calma….y a seguir adelante.

Recuerdo una cena con unos amigos cuando iba por 7 kilos de pérdida de peso y me preguntaron por qué no me comía las papas y el postre que estaban espectaculares. Les contesté: He decidido que nunca más voy a estar gorda.

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Un resumen .

Pues sí, ya llegó mi segunda Navidad por estos lares, espero que estés pasándolas de la mejor manera

Feliz Navidad

Feliz Navidad

posible, con tu gente, recordando a los que no están y tratando de disfrutar con la parte que mas te guste de este trance hiperamoroso e hiperfeliz que invade a la humanidad cristiana todos los años. Yo sigo como siempre, ocupada, buscando ratitos para pasarme por aquí e intentando ayudar a más personas que me preguntan por “esa cosa del pásame tu dieta”.

En esos balances anuales que hacemos siempre por estas fechas no me puedo quejar. Respecto al tema que nos concierne, sigo en el mismo peso que hace un año, comiendo igual, igual de cómoda y feliz. Mi salud mejor que nunca y corriendo ya carreras de 8km (no pienso pasar de 10km, tranquilidad, disfrutar sí, sufrir no…).

Después de este año y medio de blog y de aprendizaje he reescrito la lista de alimentos que sí como y los que no, para hacer un par de pequeñas modificaciones. He añadido los frutos secos en los que sí. y he ajustado el No de los hidratos de carbono, pero prácticamente es la misma. Con respecto a las grasas, ya he hablado de ellas en otras entradas. Sigo pensando que, cuando hay mucha grasa que movilizar  hacia afuera, es mejor no añadir mucha grasa en las comidas. Sin embargo la eliminación de la grasa de calidad no es indispensable para perder peso y ganar salud, al contrario, todo indica que es beneficiosa. Cada uno/a en función de su particularidades ha de decidir si las integra o no, una vez perdido el peso mayor.

Me he encontrado personas que necesitan un resumen con las ideas principales de lo que he hecho para perder y mantener mi peso, además me lo piden impreso en papel porque no se manejan con la tecnología. Para ellos he hecho un resumen en 6 diapositivas convertidas a Pdf para poderlas imprimir. Por si te apetece tenerlo o se lo quieres imprimir a alguien te adjunto el archivo en este enlace: Pásame tu dieta

Y aquí las tienes desplegadas:

 


26-12-2014 22.12.28 1
14-1-2015 20.1.44 1

14-1-2015 20.1.55 1
26-12-2014 22.12.16 726-12-2014 22.12.23 8

Como siempre, espero que te sea de utilidad.

Y feliz año nuevo..

Y feliz año nuevo..


¡Feliz año nuevo! Que 2015 sea un cúmulo de cosas buenas para tí y quienes te rodean.

Fotos como siempre, gracias: AndrésNuñezPhoto


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Segundo objetivo logrado.

Hoy no voy a hablar de comida, hoy toca el ejercicio físico. A ver si con lo que te cuento rápidamente a continuación te motivo para que busques un ejercicio, el que sea, que te motive y te ayude a cuidar tu cuerpo y tu mente.

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Hace un año me planteé como siguiente objetivo después de la pérdida de peso empezar a practicar running (correr por la calle en español de toda la vida). Empecé perdiendo el hígado en trotes de diez minutos, poco a poco fuí aumentando los periodos de trote hasta que ,por fín, hace unos meses llegué a mi objetivo de correr 5km con algo de dignidad. Esta semana he participado por primera vez en una carrera popular, me apunté con la idea de que tener un objetivo concreto me ayudara a mantener la constancia y fué efectivo. Llegué a la meta, dentro de un tiempo medio, aceptable, sin pretensiones. Me lo pasé pipa con un gran amigo que me ha acompañado en los entrenamientos y en la carrera. La sensación de haber conseguido lo que me había propuesto me ha permitido, al mismo tiempo que trabajar por mi estado físico, obtener una carga de energía mental importantísima.  Positividad y optimismo además de esa agradable sensación de que, trabajando duro, podemos revertir muchas situaciones. Hace algo más de un año y medio me estaba al borde de la fatiga crónica. Hoy me calzo las zapatillas y salgo a correr al campo durante una hora.

Busca tu meta…y corre tras ella.


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Un año de blog.

Tarta de moka de elaboración  materna. Foto: AndrésNuñezPhoto.

Tarta de moka de elaboración materna. Foto: AndrésNuñezPhoto.

Cuando un día decidí intentar por enésima vez perder mis kilos de más no imaginé lo que eso iba a significar esta vez. El 16 de Junio de 2013 había perdido alrededor de quince kilos desde el 23 de febrero, no me lo podía creer, todavía hoy me resulta asombroso dado mi historial. Todavía perdería cinco más hasta septiembre. Y hasta la fecha no he recuperado ni uno, es más, sé que tengo que hacer si quiero perder o ganar un kilo en un margen de diez días. En la vida había conseguido un control igual de mi peso.

Esa sensación de haber descubierto algo nuevo al menos para mí hizo que, empujada por quien me ha visto luchar toda la vida contra el sobrepeso, iniciara la andadura de este blog.

La intención era (como he contado otras veces) que la gente que me conocía y veía mis resultados, si me preguntaban qué había hecho, pudieran tener toda la información que yo había obtenido aquí y allá y con la que había decidido controlar algunos alimentos y eliminar otros de mi forma habitual de alimentación. Esa vocación de familiaridad hizo que no me volviera muy loca buscando un buen nombre para el blog, cosa de la que me he arrepentido porque es bastante simploide, pero ya no tiene solución.

El asunto del sobrepeso y la demanda de información sobre alimentación saludable es un tema que mueve millones de bytes de información en la red. Por eso pensé que mi blog iba a quedar reducido al acceso de personas conocidas o amigos/as de aquellas. Pero la red es maravillosa haciendo que algo muy pequeño y local pueda llegar muy lejos, tan lejos como el otro lado del mundo. Y eso le pasó a mi blog. Después de un año recibo a diario visitas de personas de muchos lugares del mundo de habla hispana. Mi nivel de inglés no me permite el bilingüismo pero google translator puede hacer maravillas para quien le interesa algún tema en cualquier idioma. Aquí te muestro la lista de lugares desde donde me han leído:

Lugares del mundo desde donde me lees.

Lugares del mundo desde donde me lees.

Pasadas unas semanas empecé a recibir correos de personas que me decían que habían cambiado su alimentación a raíz de leer mi blog y habían conseguido perder los kilos que les molestaban. Amigos y amigas, familiares, amigos/as de amigos/as compañeros/as de trabajo, mucha gente, siguiendo las pautas que yo me había marcado y obteniendo buenos resultados. Esa es la razón por la que, un año después, sigo escribiendo. Siento un profundo agradecimiento a todos/as por permitirme contar mi experiencia y haber sacado provecho de ella. Me dije a mí misma que si conseguía que solo una persona pudiera conseguir lo mismo que yo, ya habría merecido la pena. Son decenas, que yo sepa, porque hay mucha gente que me sigue pero no sé cómo les ha ido. Si sumo los casos que conozco hemos perdido entre todos ¡cerca de doscientos kilos! Y hemos recuperado la salud y la autoestima.

El hecho de que haya gente interesada en leer lo que escribo me parece sobrecogedor. Siento un profundo respeto hacia ti que estás ahí, por eso me esfuerzo en no escribir banalidades o  información sin fundamento aunque, a veces, me permito contar alguna tontería personal.

También te tengo que dar las gracias porque este lugar de confidencias me ha servido de terapia. Al contarte mi experiencia he conseguido liberar mi mente del estancamiento en que se encontraba respecto al tema del peso. Escribiendo he repasado los sentimientos de vergüenza, ira, miedo y resentimiento hacia mí misma. Lo bueno es que al hacerlo los he dejado ahí, en el aire, fuera de mí. Ahora siento tranquilidad, felicidad, bienestar y el deseo de aprender cosas nuevas que poder contarte, con lo que estoy mejorando mis conocimientos  día a día al mismo tiempo.

Te invito a disfrutar cosas ricas de vez en cuando  y ser feliz.

Te invito a disfrutar cosas ricas de vez en cuando y ser feliz.

Bueno, pues este es mi resumen del año. Tengo intención de seguir escribiendo mientras me sigas leyendo. Espero que seas de los/as que han conseguido algo positivo al seguirme y que te hayas sentido apoyada/o por mí. Gracias en especial a quienes se han puesto en contacto conmigo para contarme su experiencia, me han hecho muy feliz.

¡Hasta la próxima!

PD: Me estoy leyendo “el mejor libro” sobre alimentación y dietas…ya te contaré. 😉


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Si las dietas funcionaran todos seríamos delgados.

Que suerte tener amigos/as que me hacen llegar material como este vídeo que comparto hoy contigo. Cuando lo vi me gustó la forma de expresar aquellas cosas que, todas las personas que hemos vivido a dieta toda nuestra vida, debemos oír de otros para convencernos de que lo mejor es averiguar nuestro punto débil y, una vez descubierto, atacar implacablemente pero no en una batalla sino en una guerra larga en la que ganamos nosotros/as. Yo descubrí que mi punto débil eran los hidratos de carbono, sé que muchos de quienes me siguen han descubierto que el suyo también lo era y han conseguido ponerlo a raya. Todos/as no engordamos por las mismas causas y existen muchas alteraciones metabólicas que pueden hacer la guerra muy complicada pero, con la ayuda adecuada, todos/as podemos conseguir, al menos, estar lo más saludables y lo más conformes posible con nuestras limitaciones.

 

La ponente del vídeo (en inglés con subtítulos), que dura doce minutos que no se hacen largos para nada, es una neurocientífica americana llamada Sandra Aamodt (su página web es http://www.sandraaamodt.com/). En él confirma cómo el hecho de hacer “dieta” desde la infancia es una de las causas de obesidad en el adulto. Su alternativa consiste en dejar de hacer dieta como forma de pasar hambre y escasez de nutrientes y aprender a ser más cuidadosos con la comida para conseguir una pérdida de peso razonable y definitiva.  Relaciona las pérdidas de peso muy grandes con la respuesta del cuerpo ante el hambre sufrida durante el periodo de dieta, razón de la rápida recuperación del peso perdido una vez que se recupera una alimentación con más carga energética. Precisamente este es un punto clave para mí y para mi experiencia. Después de un año manteniendo mi menor peso estoy convencida de que no he recuperado ni un kilo porque no he hecho dieta, no he pasado hambre y mi cuerpo no ha interpretado la pérdida de 20Kg como una situación peligrosa que tenga que compensar.

Como se dice en el video, como cuando tengo hambre y lo hago hasta saciarme. Claro está que si comiera pizza, pan, pasta, dulces o alimentos procesados cuando tengo hambre la consecuencia sería la obesidad mórbida. Se trata de comer alimentos naturales, con baja carga glucémica pero plenamente satisfactorios. Y disfrutar comiendo, no me vale la pena tomar una ración de arroz pensando en cómo compensarlo, vale más tomar una pequeña guarnición de éste en un gran plato de verdura y proteína.

Esta parte guarda relación con la mención que hace a la clasificación de la forma de comer de las personas según los psicólogos en dos grupos:

  1. Comedores intuitivos: los que basan su alimentación en la sensación de hambre.
  2. Comedores controlados: los que tratan de controlar su ingesta.

Es importante tener en cuenta que en este caso el “hambre” se refiere a la necesidad de energía y no a otras causas de hambre como pueden ser la inducción publicitaria a comer o el antojo.

Siguiendo esta argumentación las personas “comedoras controladas” (entre las que me incluía hasta que me invadieron los Aliens, cuando veas el video sabrás a qué me refiero) tenemos más riesgo de sobrepeso y de otros trastornos alimentarios. Estoy de acuerdo y creo que por fin me he convertido después de un año y medio en una comedora intuitiva. Comparto su visión de que tras una limitación excesiva, una pequeña transgresión puede llevar a un atracón, por eso defiendo que una vez superada la parte crítica, el mínimo de peso que queremos perder, hay que comer alguna vez aunque no tengamos hambre, un pequeño capricho, para no sentir que estamos a dieta por el hecho de eliminar ciertos productos que, para lo bueno y para lo malo, están ricos.

Una de las críticas que se han hecho a este vídeo (que las hay) es que no menciona la necesidad de restringir ciertos productos (de los que venimos hablando en este blog  tú y yo desde el principio) para conseguir una alimentación sana que favorezca la pérdida de peso independientemente de la cantidad que se coma. Los que hacen esta crítica no se han fijado en la cesta de los alimentos que ella llama saludables, hay casos en los que las palabras sobran. El vídeo no habla sobre alimentos, pautas o recomendaciones dietéticas. Habla sobre los riesgos de vivir a dieta y sobre las situaciones que hay que evitar para prevenir la ganancia de peso en lugar de luchar para perderlo.

Y lo que más me ha gustado es una de las frases del final, que he elegido como título y que cada vez está más clara en el mundo académico internacional. Si las dietas funcionaran todos seríamos delgados.

Espero que a ti también te invada un Alien.


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¡10.000 visitas!

¡Hace una hora este modesto blog alcanzó las 10000 visitas!

El 16 de Junio hará un año que empecé a contar aquí mi experiencia, entonces haré una entrada dedicada a analizar todo el proceso y las consecuencias de aquello.

Hoy solo quiero celebrar tan redondo número. Si no estás al tanto de cuánto significa eso te diré que , numéricamente, no es mucho ¡hay blogs que tienen ese número de visitas en un día! . Pero, teniendo en cuenta que cuando empecé creía que solamente lo leerían mis amigos/as y conocidos/as (que habían observado mi cambio y me preguntaban) y  que ahora resulta que es seguido por , al menos, unas 250 personas de todos los lugares de este ancho mundo, pues, permíteme que lo celebre como si fuera una cosa grande.

Hoy no me voy a extender, ya será el momento el 16 de Junio, solo quiero darte las gracias por seguirme y haberme permitido crecer como persona.

Como regalo de agradecimiento, una foto de mi vista favorita, tomada en una larga y preciosa caminata en el monte de mi isla, Tenerife.

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Carta a una amiga que empieza a cuidarse.

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Si quieres te acompaño en el camino.

En los últimos días varias personas me han dado la oportunidad de ayudarles en su proceso de cambio, para comer mejor, para perder peso, para mejorar su estado físico general…en fin para cuidarse. A todas les cuento todo lo que sé y he aprendido. Pero es difícil para quien llega de nuevas hacerse una idea de todas mis sugerencias, mis experiencias al fin. Me he dado cuenta de que entre mis más de doscientos seguidores/as seguramente habrá quien se haga las mismas preguntas básicas sobre qué tipo de comidas hacer, cómo plantear los desayunos y las cenas y cómo conciliar una alimentación sana y variada con lo imposible de los horarios laborales y las obligaciones familiares.  Con la intención de ayudarlas comparto hoy un email que escribí en su momento a otra amiga que también decidió cambiar sus hábitos (cuando lo leas sabrás que eres tú, te mando un beso). Creo que puede aportar algunas respuestas.

El mail decía lo siguiente:

Estoy encantada de poder ayudarte y de que mi blog te sirva para algo. Mi idea cuando empecé a escribirlo era que quien tomara la decisión de mejorar sus hábitos tuviera un lugar donde compartir información, dudas y sensaciones.

Tal como comentas (ella me preguntaba por una rutina para desayunos y cenas) lo que más suele costarnos cambiar es en primer lugar la cena, porque tradicionalmente no estamos acostumbradas a ” cocinar ” comida para cenar, la costumbre por estos lares es el sándwich o el bocadillo, incluso cereales. Si te fijas todo es típica comida de desayuno por su alto contenido en hidratos de carbono, que en teoría aportan la energía necesaria para un día de trabajo.

A partir de que consigas tener comida preparada para cenar todo será más fácil:

Tal como puse en una entrada, proponte tener siempre un bol de crema de verduras, potaje o caldo en la nevera. Es un comodín estupendo para cenar, está calentito, llena el estómago y aporta nada de calorías. Si lo vas a hacer tan estricto como yo, o sea nada de nada de hidratos, no te vuelvas loca, piensa en todo lo que sí puedes comer y combínalo como quieras: pollo o pavo (que ahora lo venden muy barato) como quieras, salteados de verduras, ensaladas con todo lo que se te ocurra, huevos…De postre, para la cena, mejor yogur que fruta. Usa el horno, es estupendo porque puedes asar a la vez un kilo o dos de pollo (entero, muslos, pechugas,), ternera, pescado… con condimentos ricos (limón, especias, hierbas, mostaza, salsa de soja, un chorrito de miel…) y tenerlo en la nevera para la hora de cenar o de almorzar sin tener que preparar más que la ensalada o unas verduras salteadas también guardadas de antes.

Habrás visto que cocino de todo, voy poniendo más recetas sólo por dar ideas porque no son nada especial.

Para los desayunos: las magdalenas (si haces el doble de lo que está en la receta lo puedes hacer en un molde normal de bizcocho y en la nevera te dura varios días) y las tortas (también puedes hacer varias y guardarlas preparadas en la nevera) son geniales, no tendrás hambre una hora después. Por cierto, en la receta pone dos cucharas de queso fresco batido y está bien, pero he aprendido que con una cucharada sopera rasa de queso de untar desnatado quedan igual de ricas y se pegan menos. Prueba lo que mejor te vaya.

Yo al trabajo me llevo cada día: un yogur desnatado, un vasito de queso fresco batido individual y una pieza de fruta o palitos de zanahoria. Todo eso me lo voy comiendo cuando me va apeteciendo y en medio un par de cafés o tés con sacarina porque como la mayoría de las enfermeras ¡tomo mucho café!

Si no quieres ser tan estricta puedes incorporar un paquete de tortas de arroz, maíz o avena al día, repartido como quieras, trae tres o cuatro tortitas cada uno.

Lo más importante: si tienes hambre come, yogur, leche, lonchas de pavo, queso desnatado, zanahorias, una pieza de fruta (no más de tres al día eso sí), bebidas light y cualquier otra cosa que se te ocurra de las que puse en la lista. Para mí esa ha sido la gran diferencia de esta forma de comer, no hay horarios que cumplir. Comer como y cuando puedas, da igual si almuerzas a las cinco, porque habrás estado comiendo y no llegas “desagallada” a comer todo lo que encuentras.

Y por último, si tienes niños y golosinas para ellos ponlas en un armario a parte de el que estés usando diariamente, la tentación lejos…Además esta forma de comer no les hace ningún daño, todo lo contrario, sobre todo en la cena. Si los acostumbras a cenar sin hidratos les estarás haciendo un favor que te agradecerán. Y para ti será más fácil.

Espero que con esto puedas ir empezando, escucha a tu cuerpo, él te dirá lo que necesitas. Si los dos o tres primeros días te sientes “rara” fatigada o sin fuerzas será que no estás comiendo por miedo, COME. Por comer menos no vas a bajar más.

Espero que esta “carta” te ayude. Sólo te deseo que te vaya tan bien como a mí.