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Alimentarse bien y sentirse a gusto.


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¿Método Dukan fácil?

Me han preguntado qué me parece el nuevo “método Dukan fácil o de la escalera nutricional”.

Por si no lo conoces aún (yo tampoco lo conocía hasta que me preguntaron) se trata de una versión del famoso método más “¿sencilla?”. Con que pongas el nombre del método en Google te saldrá todo tipo de información y testimonios de personas que lo han hecho. Aquí me limito a hacer un análisis somero desde mi punto de vista y mis experiencias (no quiero describir el método completo, no hago juicio de valor ni recomiendo o dejo de recomendar. Es solo mi opinión sobre lo que he leído).

Como resumen rápido para quienes no lo conocen:

Lo que hace es dividir la semana en días-escalones, en los que pasa de la famosa fase de “ataque” a la de “crucero” introduciendo alimentos “permitidos”, de lunes a domingo y vuelta a empezar. Empieza el lunes con ingesta exclusiva de proteínas y acaba el domingo con comida de gala.

Para compensar los extras de cada día va aumentando la carga de ejercicio físico (caminar a ritmo ligero) cada día, empezando en media hora el lunes y acabando en una hora el domingo. Después de perder el peso deseado (lo recomiendan para quienes quieren o deben perder menos de 15 kilos) continúa con la fase de consolidación y la de estabilización del método clásico.

Parece como si se hubiera dado cuenta de que el método tradicional era demasiado estricto. También pienso que debe haber analizado el porcentaje de personas que tras acabar con todas sus fases volvía a perder el control, con la consabida ganancia de peso de vuelta.

Puede estar bien. Es más paulatino. Sin embargo, me temo que será práctico solo para quienes vienen de una muy mala alimentación, con lo que, cualquier cambio será positivo y esas personas SIEMPRE van a perder peso por el simple hecho de eliminar los alimentos procesados y los azúcares. Otra cosa es que estén dispuestos a hacerlo. Con el tiempo me he dado cuenta de que, la mayor parte de las veces, el problema es que no queremos renunciar a nada y aun así perder peso o estar más en forma (que definitivamente es de lo que se trata).

Me refiero a que, por ejemplo, en mi caso. Que he cogido unos kilillos por un par de despistes y unas hormonas traicioneras… De ningún modo perdería peso con ese sistema, porque implica una comida de gala completa una vez a la semana, además de tres días con algún hidrato de carbono (feculentos, pan, papas…). Te aseguro que, como mucho en mi caso me serviría para no subir (y aún tengo mis dudas respecto a eso). Cierto es que mi caso es bastante extremo.

Por otro lado, la recomendación de ejercicio físico es alta para compensar el efecto de los hidratos de carbono que va añadiendo cada día. Para quien no disponga de ese tiempo puede ser un problema porque no conseguirá la pérdida esperada, con lo que se frustrará y abandonará-se deprimirá-volverá a comer mal-recuperará el peso perdido y un poco más.

En fin. Como hemos dicho otras veces, cada persona debe encontrar lo que mejor se adapte a sus propósitos y a sus posibilidades de renuncia o sacrificio. Porque dejémonos de tonterías, para quienes nos gusta comer, abandonar las cosas ricas supone un sacrificio la mayoría de las veces.

Yo por mi parte he vuelto a mi alimentación estricta, porque no quiero que las navidades me encuentren con el pie cambiado.


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Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable de L. Jiménez; probablemente el mejor libro sobre alimentación que he leído.

Encontrar información sobre alimentación y dietas es fácil. Que esa información sea fiable, basada en la 6-7-2014 21.7.6 1investigación científica y que además esté bien explicada es más difícil. Encontrar un compendio de estudios científicos, desarrollados, evaluados y puestos a disposición de quien los quiera escudriñar ya es todo un reto. Pues bien, este libro lo consigue, además de forma amena, sencilla y clara. Ya conocía sus contenidos porque soy seguidora del blog de su autor con el mismo nombre: Lo que dice la ciencia para adelgazarEn él he ido constatando muchas de las ideas e informaciones que he ido encontrando aquí y allá.

Lo bueno del libro es que hay un hilo conductor. Desde el principio al final consigue lo que se propone al empezar; que desaprendamos las ideas equivocadas y que, tras analizar cada uno de los grupos de alimentos con sus correspondientes mitos y leyendas, podamos elaborar por nosotros mismos una dieta saludable, equilibrada y que nos permita perder peso a la vez que recuperamos la salud.

No en vano coincido con el blog y en consecuencia con el libro en muchos sentidos (por no decir en todos). Cuando inicié mi aprendizaje-desaprendizaje, dejé de lado una parte de los conocimientos sobre dietética que había adquirido en mi formación para abrir la mirada hacia formas algo “drásticas” de pérdida de peso. Ya he contado cómo empecé leyendo sobre el método Dukan por su incidencia en el aumento de la ingesta de proteínas y reducción de los hidratos de carbono, para luego adaptarlo a una alimentación racional y más equilibrada. Para ello estudié sobre el índice glucémico de los alimentos, las grasas, la fibra, las proteínas etc…Indagué sobre los estudios que evidencian las carencias y beneficios de las dietas de adelgazamiento más conocidas, para luego, con un totum revolutum hacer la mía, la que me fue bien.

De la misma manera este libro (y su blog), parten del análisis detallado de los estudios sobre alimentación, a partir de sus conclusiones desarrolla una serie de recomendaciones para adoptar lo que el autor llama “La dieta perfecta”:

  1. Evitar los carbohidratos y los alimentos procesados.
  2. Muchas verduras, vegetales y frutas.
  3. Cantidad suficiente de proteínas.
  4. Añadir frecuentemente grasas, mejor las más saludables.
  5. La dieta no es una penitencia.

Como verás es idéntico a lo que yo me impuse como mis principios alimentarios. En este caso se añaden las grasas saludables con más alegría de lo que yo lo hice, sobre todo en el caso de los frutos secos (nueces, almendras y avellanas crudas o tostadas sin sal) que tardé en incorporar a mi alimentación habitual.

Con estas premisas propone ejemplos de menús adaptándolos a diferentes niveles de exigencia según el peso que se quiera perder o el nivel de compromiso personal hacia el cambio. Mi caso, a causa de mi convencimiento sobre lo que me había propuesto y a una fuerza de voluntad que aún no sé de dónde saqué, correspondería al que se propone en el libro como muy exigente:

  • Eliminar todos los alimentos con carbohidratos de rápida absorción o azúcares.
  • Aumentar los vegetales con menos carbohidrato. Reducir alimentos integrales y legumbres.
  • Aumentar las carnes preferiblemente de aves y pescados magras.
  • Aumentar la proporción de grasas vegetales, mejor oliva. Evitar grasas añadidas en procesados.
  • No tomarse días libres o tomar uno cada quince días. (Yo no me tomé ninguno hasta que perdí todo lo que quería perder y aún ahora me permito solo una comida libre, no un día, cada mes o mes y medio).

Propone un modelo de exigencia media y otro poco exigente relativizando las restricciones.

Me gustó especialmente el capítulo titulado “Regla 5: La dieta no es una penitencia”, confirma lo que he aprendido sobre la menor importancia de las cantidades de alimento frente a la calidad de los mismos (igual que propone el método Dukan).

Coincido con él en que saciarse plenamente con alimentos saludables es posible e igual de satisfactorio cuando se aprende cuáles son estos. Llegó el final de los mini platos con treinta gramos de pavo sin sal y dos hojas de lechuga que han aterrorizado a millones de personas durante mucho tiempo.

También aporta una pirámide nutricional muy parecida a la pirámide LOGI de la que ya hemos hablado.

Concluye el libro con un capítulo dedicado a costumbres saludables (ejercicio, tiempo para comer, descanso etc.. )que podríamos encontrar en todos los métodos que persiguen un estilo de vida saludable (como por ejemplo  la dieta de la Zona) y otro con preguntas frecuentes sobre alimentos y mitos.

Casi al final propone al lector una promesa: enseñar a al menos una persona todo lo aprendido, prestarle el libro o contárselo. Para que el día de mañana todos podamos decir que sabemos lo que significa “comer bien”. Como verás coincide plenamente con el espíritu y con la leyenda de mi blog “alimentarse bien y sentirse a gusto” y “soy una persona que quiere compartir algo bueno”. Y por eso considero que es el mejor libro sobre alimentación que he leído hasta ahora (con permiso de El método LOGI, que perdió muchos puntos por estar muy mal escrito o traducido pero no por sus contenidos).

Yo lo compré en formato PDF por 2,68€ también está en papel para quienes no se manejan bien con las nuevas tecnologías. Te dejo aquí el enlace por si te decides a comprarlo o descargar los primeros capítulos gratis.

PD:

Pese a lo que pueda parecer no tengo nada que ver con el señor L.Jiménez más conocido como El Céntinel, no cobro comisión y no me copié de su libro para elaborar mi blog porque no lo compré hasta hará cosa de un par de meses. Sin embargo sí que me ha ayudado a corroborar muchas de mis conclusiones previas.